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COLABORACIONES

El efecto Yalitza

Febrero 27, 2019

Es indudable que "Roma", de Alfonso Cuarón, se ha convertido en un fenómeno masivo en todos los sentidos, y entre otros aspectos, nos vino a mostrar que en México siguen prevaleciendo ciertos estigmas, como dar prioridad a la apariencia física o al lugar en que uno vive, de manera que gracias a esta película muchas personas, famosas o no, evidenciaron sus tintes racistas.



Cuarón exhibe y denuncia (y es uno de los pocos casos en los que el cine mexicano utiliza como protagonista a una mujer que habla su lengua original) a una sociedad clasista. Yalitza Aparicio demostró con su sonrisa y su imagen fresca estar orgullosa de sus raíces, que también son nuestras raíces.



Al respecto, Francesco Taboada Tabone, Maestro en Estudios Mesoamericanos por la UNAM, cineasta y activista por los derechos lingüísticos de los pueblos originarios, nos dice: "Las personas que del medio del espectáculo han discriminado a Yalitza pertenecen al México imaginario, monocultural, clasista y colonial. Afortunadamente ese México ya está en franco retroceso".



Sí, "Roma" es una gran lección para todos los mexicanos, porque además lleva a una escala internacional el uso de una lengua originaria de nuestro territorio, en este caso el mixteco. Es increíble que a estas alturas del siglo XXI encontremos a personas que piensan que la única lengua válida en México es el castellano, cuando aquí se hablan más de 68 lenguas nacionales. Lamentablemente, algunas están en riesgo de desaparecer por falta de hablantes.



Estoy convencida de que la única forma de normalizar el plurilingüismo, es decir, de recuperar el uso cotidiano de las lenguas originarias en un contexto que nos ayude a enriquecer nuestra diversidad cultural es a través de su enseñanza como primera y segunda lengua, dependiendo de la región, en las escuelas públicas, así como establecer su espacio en los medios de comunicación.



"Roma" nos brinda la oportunidad de colocar este debate urgente en la opinión pública, de deshacernos de ideas anacrónicas y racistas. Hay que recordar que años después de la Revolución, el gobierno mexicano impuso un nacionalismo monocultural basado en las teorías de José Vasconcelos, quien pugnaba por la creación de la "raza de bronce" e impulsaba la integración de las más de 364 naciones originarias que componen México en un solo proyecto, pero en el fondo excluía las diferencias y sometía a los pueblos a una cultura única con el castellano como lengua oficial.





El tema del vasconcelismo implicaba integrar a las comunidades indígenas a un proyecto monoétnico y mononacional, es decir, no se dio mayor oportunidad de supervivencia a las raíces, lenguas, tradiciones y legados. La Secretaría de Educación Pública se convirtió en un espacio institucional cuyo objetivo era absorber a los pueblos e integrarlos, eliminando así, de manera peyorativa, todo lo que girara alrededor de sus costumbres y tradiciones.



Estas mujeres y hombres pertenecientes a los pueblos originarios tienen una gran historia transmitida de generación en generación. Sin embargo, el arte de sus manos creativas y su conocimiento están rezagados a la categoría de "artesanías", cuando la transmisión generacional ha sido un legado de siglos, un honor de pertenencia que ha pasado de padres a hijos por cientos de años.

Si conociéramos más toda esa información acumulada que existe en el corazón de cada una de las comunidades podríamos darnos cuenta de que hemos opacado a una gran y poderosa cultura en cada una de estas regiones a lo largo y ancho del país. También de manera despectiva vemos a nuestras danzas como bailes, a nuestra cultura como folclor y a nuestras religiones como una simple creencia.



"Nos hacemos menos", hemos devaluado a nuestra gente de manera ofensiva cuando les regateamos su trabajo hecho y aprendido por generaciones. Los extranjeros se fascinan con lo que tenemos. La artesanía se volvió un satisfactor turístico, pero hay piezas, autores y pueblos que deberían ser más reconocidos.



Muchos países nos llevan ventaja, por ejemplo, en la India existen periódicos que se leen en 14 lenguas originarias ya oficiales, lo mismo sucede con países asiáticos o europeos, como por ejemplo en el corazón de la Gran Bretaña, donde el galés es reconocido como una lengua que debe ser enseñada en las escuelas. En México sería una fantasía pensar que se contemplara en la educación formal alguna lengua madre como materia y que se integrara todo lo que gira alrededor de nuestra historia.



Que conste que no estoy rechazando el aprendizaje de otros idiomas, como el inglés, sino señalando

que el impulso a estas lenguas y pueblos los haría dejar de sentirse extranjeros, extraños, y de manera independiente serían respetados en su propio territorio, en el que han habitado por casi 3 mil años.



Además, sería muy bueno escuchar el grito de "Tierra y Libertad" pero ya como una victoria. Es increíble que Yalitza brillara como una diosa más en el extranjero que en su propia tierra. Muchos se rasgaron las vestiduras para criticar, tenemos por ejemplo al actor de telenovelas Sergio Goyri, que fue expuesto en un video en las redes donde se refería a ella como una "pinche india", incluso solo para hacerse notar.



Lo que sí es un hecho es que Yalitza se entregó en cuerpo y alma a un papel, dirigida por un gran cineasta, sin saber que iba a ser nominada como mejor actriz en el premio más importante de la academia estadounidense.



Me hubiera encantado ver a más mexicanos que elogiaran a Yalitza por ser la musa de una obra de arte que rompió paradigmas, que dio a conocer en el extranjero a una mujer orgullosa, de la mano de su madre, y de brillar a través de la alfombra roja transmitiendo al mundo que hay espacio y luz para todas.

PAULA ROCA CASAS

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