DEPORTE
Verde Amarella, sueño o realidad.
La fiesta que reúne frente a proyecciones del deporte más popular del mundo cada 4 años, el Mundial de Futbol que hoy se está celebrando en Brasil ha dejado muchos temas que incomoda a nivel social en aquel país, y a la afición de este fino y lujoso deporte. Por una parte las malas decisiones de la Presidenta Dilma Rousseff permite ver la mala organización en los preparativos de este mundial, el descontento social por la poca sensibilidad política para atender los problemas primarios de Brasil. En lo que corresponde a la FIFA en el papel que desempeña tampoco es agrado de muchos, primero la pésima participación de los árbitros como es la anulación de goles, favoritismo con selecciones al momento de no marcar faltas, criterios absurdos aplicados en la cancha, el uso de la tecnología sólo en algunos casos y no en todos los necesarios, la medida aplicada a Luis Suárez de la selección Uruguaya, dicho sea de paso para algunos excesiva para otros insuficiente y quienes no la consideran meritoria de sanción. Tampoco se pudo escapar la FIFA de escándalos, como lo es la reventa de boletos donde funcionarios de esta institución y familiares de jugadores entre otros se vieron involucrados, claro casi por nada, simplemente millones de dólares.
Hablando en materia del futbol de cancha, el día de ayer el mundo entero fue testigo de la catástrofe deportiva más grande de la historia de Brasil, en el encuentro Alemania-Brasil donde la selección alemana hizo trizas a su contrincante, apenas 20 minutos del partido y el marcador era muy claro Alemania aplastaba a Brasil y no remontaría. Para quienes dicen saber de futbol afirman varias causas por tal suceso, primero la ausencia de Neymar en la cancha por la lesión sufrida en el anterior partido de su selección, también dicen que el exceso de confianza de la escuadra Brasileña, para otros la razón primordial fue el juego, pero no el juego de futbol sino el juego de intereses económicos. Es bien sabido que este torneo internacional mueve y atrae masas de todo el mundo y eso es sinónimo para los grandes empresarios de la industria deportiva, dinero. Por ejemplo los boletos de avión para viajar a Brasil se multiplicó su costo, así como la estancia en hoteles y servicios a turistas, siendo esto tecata minuta, el negocio televisivo acompañado, claro de grandes patrocinadores son los que marcan la pauta.
La exorbitante derrota de Brasil contra Alemania con un marcador de 7-1 representa sin duda alguna un fracaso económico y político, las cartas de la FIFA para ayudar evidentemente al país anfitrión no resultó y mucho menos resulta favorable para la mandataría Brasileña frente a un país dolido por las pobres políticas públicas aplicadas en aquella nación y por si fuera poco, hoy tener que cargar en hombros la derrota más grande nunca antes sufrida deportivamente hablando.
Sin duda alguna el referente futbolístico que ostentaba Brasil antes de este mundial no será el mismo en la posterioridad, donde pudimos vivir la extraordinaria participación de selecciones del continente Americano y pésimo del Europeo, las tendencias económicas y deportivas serán otras.