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Valores en decadencia

En nuestros días los valores humanos cada vez se ausentan más en nuestra sociedad, es difícil pensar vivir sin los valores que le deberían dar civilidad y armonía a nuestra comunidad. Si hacemos una reflexión sobre los valores de la familia empezaremos a encontrar factores que restan a la práctica de estos, por ejemplo la desintegración familiar donde puede estar iniciando con la separación de pareja y puede continuar con los hijos en descuido y orillándolos por caminos falsos. Si a esto le añadimos el factor dinero convertido en una ideología del consumismo descomunal del que somos presas, entonces empezaremos encontrar respuesta a lo que sucede actualmente en las familias y en nuestras calles.

Por una parte la taza de divorcios cada vez es más alta y esto arrastra en el mayor de los casos la ausencia de valores, por consiguiente el consumo de alcohol y drogas a temprana edad y embarazos de niñas y adolescentes. Otro de los elementos de consideración es la televisión, a través de esta se puede identificar contenidos que induce al poco respeto por los demás como por ejemplo: el dinero como única vía para la felicidad, vidas acopladas a un cuento, la definición de cómo debes resolver los problemas cotidianos, la violencia como único medio para resolver situaciones de vida, entre otros.

Aterrizando en nuestro contexto y reconociendo las decadencias de nuestra sociedad, se puede considerar dos frentes para contribuir al fortalecimiento de valores, en primer lugar la escuela, es importante reconocer el papel que juega este espacio para la adaptación de los valores, no sólo se encarga de trasmitir conocimiento y apropiarse del mismo, sino que también ayuda a la convivencia social en un amplio marco de valores, desde la solidaridad, respeto, responsabilidad, honestidad, libertad, la paz, entre otros. El otro frente es el hogar, lugar donde inicia la educación del individuo y la pone en práctica principalmente en la escuela. Si bien este binomio resulta íntimamente relacionado, esto estaría colocando a los padres de familia o tutores en una alerta constante de todas las actividades que realicen sus hijos.

Finalmente el esfuerzo de algunas organizaciones civiles y en algunos casos dependencias de gobierno, incitan a la participación y convivencia familiar en diferentes formatos que van desde actividades deportivas, artísticas, culturales, hasta espectáculos de diferente índole. Es cierto que no ha sido suficiente la sola voluntad de mejorar nuestra sociedad, sino que también revisemos en la forma que vivimos y realicemos los cambios necesarios para ofrecernos un mejor nivel de vida y así alcanzar la armonía y la civilidad comunitaria.

Redacción/FotoTurismoColima
Colima
Enero 31, 2016