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UN DíA PARA EL MAESTRO
El simple hecho de mencionar la palabra “maestro” nos remite a un escenario rodeado de amigos, pupitre o algún mueble escolar, un pizarrón o pintarrón para las nuevas generaciones, una enseñanza, regaño y por supuesto la imagen de aquellos (a) maestros (a) que marcaron vidas. Reconocer la labor titánica de un maestro (a) ya sea en preescolar o hasta educación superior, es difícil hacerlo y es tan complejo reconocer la labor de un docente, porque forma parte de la vida de muchos al pasar por sus aulas y en ese lapso logrará tocar corazones, ayudará a madurar, enseñar a aprender, marcar la pauta para conocer y aplicar valores humanos, contribuir a vivir en sociedad y de paso participar para que sus alumnos fueran profesionales, aún sin haber alcanzado un estudio de nivel superior.
El 15 de mayo fue decretado por el Presidente Venustiano Carranza en el año de 1917 para que se quedará marcado este día en el calendario por generaciones, esta fecha tan especial para es para reconocer su extraordinaria labor por el alto nivel de responsabilidad con sus alumnos, el fino y sensible tacto que tiene para sus estudiantes, y la entrega total hacia ellos, porque no existe otra forma para ser maestro más que esa, total entrega física, mental y sentimental.
Si nuestra sociedad se atreviera a correr el riesgo de olvidar quien ayudó y sigue ayudando a educar a los pequeños y no tan pequeños sería como olvidar de dónde venimos, que penoso sería como sociedad no conmemorar a quienes se avientan a diario la tarea de enseñar, esperemos nunca suceda.
Hoy en día la imagen del profesional de la educación se ha degradado, y no es una apreciación particular, basta con preguntar a manera de sondeo en cualquier espacio público para conocer la opinión dividida sobre quienes ejercen la labor docente. En nuestro país según fuentes oficiales existen tres figuras que aún se respetan; Médico, Sacerdote o líder religioso y el maestro (a). Si realizamos un análisis superficial sobre la vida magisterial de los últimos dos años podemos encontrar que el trato del gobierno hacia el docente ha cambiado, para algunos es la mejor forma para ajustar tuercas pero para otros no es otra cosa más que un atropello. Mientras son peras o son manzanas la figura del maestro se sigue degradando y entonces no hace falta una bola de cristal para saber que pueda estar sucediendo en el futuro con nuestra sociedad, cuando dejamos de respetar a quien nos tendió la mano.
Finalmente para esta Casa Editorial es importante recordar el día de hoy, reconocer la labor extraordinaria que realizan los trabajadores de la educación y felicitar a cada uno de ellos (a) de todos los niveles educativos, jubilados o pensionados, simplemente Gracias y nunca claudiquen de tan bella y noble profesión.