SEGURIDAD PÚBLICA
Nueva oleada de espionaje legal
El FBI ya opera su nuevo sistema para ubicar a personas por latidos cardiacos
Una selfie, el iris, la voz y hasta un tatuaje pueden ayudar a identificar a una persona con las herramientas tecnológicas adecuadas y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, quiere explotar estas opciones para hallar terroristas y criminales, aunque también ha encendido una alarma en materia de privacidad y vigilancia.
Hasta hace algunos años las personas de interés eran localizadas usando el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares Integrado.
El avance tecnológico y la demanda de información en un menor tiempo llevó a crear un nuevo programa llamado Sistema de Identificación de Próxima Generación, que empezó a ser construido en 2011 por la empresa Lockheed Martin, con un costo de aproximadamente mil millones de dólares.
Éste usa datos biométricos que van desde huellas dactilares, iris y reconocimiento facial hasta fotos de cicatrices, tatuajes y marcas de nacimiento para identificar a posibles sospechosos.
¿Cómo caminas?
Además el FBI está consciente de que los datos biométricos son un sector en continuo movimiento y están preparados para agregar más información como puede ser la forma de caminar y hasta los latidos del corazón.
La implementación total de este sistema tardó casi tres años. Fue el pasado 15 de septiembre cuando las autoridades estadunidenses indicaron que ya trabaja al 100 por ciento con la introducción de dos nuevos servicios: la identificación fácil y notificaciones sobre personas con antecedentes ocupando puestos de confianza.
La polémica
La inconformidad no se ha hecho esperar ya que las autoridades no precisan de dónde obtendrían los datos biométricos o si éstos pertenecerán únicamente a sospechosos.
Únicamente han afirmado que respetan las leyes de privacidad en relación a cómo se compartirá la información, los métodos para acceder a ella y cómo será asegurada.
Jennifer Lynch, miembro de Electronic Frontier Foundation (EFF), reveló en un reporte que la recolección de estos datos incluye tanto a población estadunidense “inocente” como a sospechosos y a extranjeros.
Esto, porque los datos pueden ser recolectados por las embajadas con el trámite de la visa, por los policías al momento de detener a alguien, aunque no sea procesado, y hasta con métodos no invasivos como fotografías tomadas a distancia.
La EFF consideró que el riesgo reside en que el FBI espera tener 46 millones de imágenes pertenecientes a criminales y 4.3 millones de civiles que respetan la ley para 2015.
Lo anterior porque el sistema tiene un porcentaje de detección de 85 por ciento, el cual puede bajar si la resolución de las fotografías es de baja calidad provocando que personas inocentes se mezclen en investigaciones criminales.
Internet, ¿una fuente?
La organización PrivacySOS está más preocupada por la forma en que será recolectada la información, porque temen que fotos de las redes sociales sean usadas para alimentar la base de datos.
Ello porque no existe ninguna ley que impida o determine cómo recolectar los datos biométricos, que pueden provenir de cámaras de vigilancia o de internet a través de aplicaciones como Facebook o Instagram. Esto cobra mayor relevancia tras revelarse hace unos días que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos obligó a Yahoo! a entregar información de usuarios durante 2007 o 2008, algo que no descartan pudo ocurrir con otras empresas tecnológicas.
Excelsior.