INTERNACIONAL

La sombra de la amenaza terrorista en España

Ningún equipo de inteligencia policial europea duda que el país ibérico, en general, y Barcelona, en particular, son dos de los centros del activismo yihadista en Europa

BARCELONA, 14 de marzo.— Madrugada de invierno. Un grupo de policías españoles encapuchados pertenecientes a la Guardia Civil y al Centro Nacional de Inteligencia irrumpía en un pequeño local de la calle Maçanet de esa ciudad. En el interior, nueve personas de origen paquistaní eran sorprendidas y detenidas con detonadores, metralla y productos químicos para fabricar explosivos con los que pretendían cometer “un gran atentado” en el Metro de Barcelona.

Sucedió el 18 de enero de 2008 en el Raval, uno de los barrios más populosos del casco antiguo de la capital catalana, muy cerca de las turísticas Ramblas. Los detenidos, según los informes policiales, formaban una célula terrorista de Al-Qaeda en Europa. Desde aquel día, este bullicioso barrio multicultural, con unos 50 mil habitantes y donde la mitad son extranjeros, se considera uno de los epicentros del activismo yihadista en España y Europa.

Entre Atocha y Charlie Hebdo

Siete años después de aquel fallido atentado y cuando se cumplen 11 años del mayor ataque terrorista de la historia de Europa, el de la estación de trenes de Atocha de Madrid en 2004 en el que murieron 192 personas, las alertas en el país ibérico se han vuelto a activar. Sobre todo, tras los recientes atentados en París contra la revista satírica Charlie Hebdo y el supermercado judío, donde fallecieron 17 personas.

Ningún equipo de inteligencia policial europea duda que España, en general, y Barcelona, en particular, son dos de los centros del activismo yihadista en Europa. Es por eso que las consecuencias de los recientes ataques en la capital francesa han tenido efectos policiales inmediatos en España: las autoridades han elevado al nivel 3 el estado de alerta antiterrorista. El nivel máximo es 4 y sólo se activa cuando el riesgo de atentado es extremo.

En España, con cierta frecuencia, se suceden operaciones policiales antiterroristas contra el activismo yihadista. De hecho, en la madrugada del pasado martes, la Policía Nacional española detuvo en la ciudad de Ceuta a dos presuntos yihadistas “plenamente preparados y dispuestos para atentar” que, según el Ministerio del Interior, eran personas “ya radicalizadas y concienciadas para la ejecución de atentados tanto en España como en el resto de Europa” y que formaban parte de la misma célula terrorista activa de otros cuatro arrestados el pasado 24 de enero.

El yihadismo está en la red

En los últimos años, internet y las redes sociales han jugado un papel fundamental en la radicalización y reclutamiento de jóvenes simpatizantes europeos que se han unido a las fuerzas más radicales del terrorismo yihadista.

El gobierno español calcula que unas 70 personas han salido del país para combatir en Siria o Irak en favor del Al-Qaeda o el Estado Islámico. Aunque este número no es muy significativo, comparado con países como Francia o Gran Bretaña, las operaciones de las fuerzas de seguridad españolas para dar con las redes yihadistas han aumentado considerablemente en este último año.

Otra reciente operación de la Guardia Civil española supuso el arresto en el aeropuerto de El Prat de Barcelona de la marroquí Samira Yerou, quien intentó acceder a Siria, vía Turquía, para integrarse en el grupo terrorista Estado Islámico. La joven, de 32 años, fue detenida y deportada a España por las autoridades turcas. Yerou vivía en el municipio catalán de Rubí y, según fuentes oficiales, había estado realizando labores de reclutamiento para enviar a mujeres europeas a esa región en conflicto.

Estos intentos frustrados por captar mujeres, demuestran también el interés que tienen estas organizaciones radicales en llevar a las zonas de combate a integrantes femeninas con, según los expertos, dos objetivos principales: procrear y cocinar para los combatientes islámicos.

Dolores Delgado, coordinadora contra el terrorismo yihadista en la Audiencia Nacional de España, ha explicado que estos grupos “tienen clarísimo cuál es el mensaje que deben enviar a un mujer y mucho más si es adolescente. ¿Qué busca una adolescente? Un hombre, un guerrero, guapo, que las cuide y las proteja”.

¿Está España en riesgo?

¿Han aumentado las posibilidades de un atentado terrorista en España? La respuesta de autoridades y expertos en este asunto es que sí, aunque con matices. Puede que hoy no exista un riesgo claro de un “gran atentado”, como el que preparaban los paquistaníes en el Raval de Barcelona en 2008, pero, como ha declarado estos días el ministro de interior español, Jorge Fernández Díaz, “la amenaza es probable pero de una intensidad baja”. Según el máximo responsable de la lucha antiterrorista del gobierno español “el riesgo de ataque yihadista en España es de 7 sobre 10”.

Para Fernando Reinares, especialista en terrorismo internacional del Real Instituto Elcano, “nada impide” que algo como lo que ocurrió en París pueda repetirse en territorio español, ya que, según sostiene,“la posibilidad de que existan individuos aislados o con conexiones terroristas internacionales es algo muy verosímil”. Es una línea similar a la que plantea Fernando Lázaro, periodista de El Mundo especializado en terrorismo internacional, que plantea que, a pesar de las informaciones recientes, “no hay que crear un alarmismo excesivo, aunque España está en el foco de los objetivos islamistas desde el minuto uno”.

El debate ha ido creciendo en España en las últimas semanas y ha obligado a la intervención de los representantes de la comunidad musulmana en ese país. El presidente de la Unión de Comunidades Islámicas, Riay Tatary, ha declarado que se debe “estar muy atentos porque puede salir un iluminado y hacernos daño”. Tatary defiende que la inmensa mayoría de la comunidad musulmana que vive en España —más de 1 millón 700 mil personas— es “gente de paz” y que los individuos aislados que piensan en atentar en España o Europa están contra “la esencia y espíritu auténtico del Islam”.

Cataluña: peligro de radicalización

Y mientras el islamismo radical usa con habilidad internet y las redes sociales para reclutar a sus simpatizantes y propagar su mensaje de odio y terror, los gobiernos europeos se han visto obligados a buscar nuevos instrumentos tecnológicos, además de los policiales, para hacer frente a este fenómeno terrorista de carácter global.

En el caso de España, el gobierno ha diseñado una herramienta capaz de determinar el nivel de peligro de radicalización de musulmanes. Este sistema ha arrojado que Cataluña es la comunidad autónoma con más riesgo. Una de las causas es que esta región concentra la mayor población musulmana de toda España, entorno a las 400 mil personas, (más de 20% de todo el país).

Jofre Montoto, especialista en terrorismo islámico, está convencido de que tanto Francia como los países europeos “están preparados para afrontar este tipo de terrorismo”, lo que no quita que los yihadistas tengan capacidad para “sorprender” y evitar el control de los servicios de inteligencia. Sin embargo, los esfuerzos por combatir estos ataques se han multiplicado desde el 11M en Madrid, atentado que, según Montoto, “hoy no sería posible”.

De vuelta al Raval

Basta con caminar por sus estrechas calles para darse cuenta que en este barrio barcelonés se concentra un gran cantidad de panaderías, carnicerías y supermercados musulmanes. No obstante, la convivencia entre españoles y musulmanes no parece problemática, más allá de los lógicos conflictos urbanos habituales.

Tras los atentados de Madrid, el mayor ataque terrorista de la historia reciente en Europa, la convivencia entre musulmanes y españoles nunca se vio afectada. Y de hecho, en España, al contrario de otros países europeos como Francia o Alemania, no existen casos de islamofobia. La convivencia, aunque siempre compleja, no parece un gran problema, pero siempre sobrevuela la sospecha de que células autónomas de terroristas conocidos como “lobos solitarios” puedan actuar y conseguir ese “gran atentado” que preparaban aquellos nueve paquistaníes en 2008 en la calle Maçanet de Barcelona.

FUENTE: EXCELSIOR

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REDACCIÓN/WEB
ESPAÑA
Marzo 14, 2015