DEPORTE
Joselito Adame tres orejas, Enrique Ponce una.
Los San Isidro desiguales y faltos de raza y trapío.
Tengo tiempo de querer hacer una crónica dedicada a algún personaje conocido de aquí o de cualquier parte del mundo, lo digo porque siempre me han inspirado dos cronistas taurinos importantes de prensa escrita como Carlos León y Emigdio Salgado que en paz descansen los dos, escribían con elegancia, ironía y conocimiento taurino y le dedicaban sus escritos y críticas a alguien y bien puedo dedicarle esta croniquilla a Emigdio Salgado, porque, lo que miramos la tarde del domingo los que fuimos a la petatera, sigue siendo una falta de respeto a la concurrencia. El cartel decía “ el esperado mano a mano “, ¿cual mano a mano? Fueron tres espadas, uno a caballo y dos a pie, ¿porqué permiten eso?, y no quiero perder renglones en más detalles para no cansarlos y me iré sobre lo acontecido en el ruedo de la petatera. ¿
Abre plaza el rejoneador Horacio Casas montando su cuadra de caballos lusitanos y españoles, empezó con “Olé” y “Malboro” para correr al toro “Efrencito”. Luego en lomos de Atlántico, Moura y Gitano, realiza una regular faena de rejones, banderillas largas y cortas para despacharlo con un rejón de muerte defectuoso yéndose al burladero de matadores en silencio.
En su segundo, de nombre “delicioso”, el avecindado en Pachuca Hidalgo, que por cierto se vistió de picador o sea con chaquetilla torera y pantalón campero, fue la misma escena con el agravante de no haber aprovechado más a sus dos astados de la ganadería de Pozo Hondo, poco que reseñar, si acaso tres templados pases a la grupa y párele de contar, en el lote del rejoneador se dejaron ver muy bien Los Forcados de Mazatlán con dos excelentes “pegas” que incluso provocó que Joselito Adame le brindara la muerte de su segundo toro.
Con los toreros de a pie, El valenciano, Enrique Ponce vestido de canela y oro, dejó constancia de su clase, de esa calidad que a desparramado por las principales plazas de toros del mundo, tejió con su primer burel, “Susano”, pintureros lances, bordó la elegancia con el capote y su gran personalidad con la muleta, largueza, profundidad en una breve faena con la pañosa, una certera estocada suficiente para que rodara y el juez le otorgara una oreja.
En el segundo de su lote, un toro débil de patas, abanto, descastado, vimos frustrado a Ponce, pocas veces hemos visto a un torero manifestar su rabia y coraje ante lo malo de un burrajo, a Ponce le gustó la petatera, quería dejar huella en su presentación pero los toros no tienen palabra de honor.
Joselito Adame, el torero mexicano más taquillero, enfundado en en un terno paja y oro, nos ofreció en sus dos toros faenas vistosas,
En su primero, un toro girón, calcetero, caribello y capacho, el de Aguascalientes lo recibe con faena breve con el capote, dos tandas con la derecha y un toreo eléctrico y efectista el juez le otorga dos inmerecidas orejas, acaso una.
En su segundo y último de la tarde, “Talamantes”, un toro al que Joselito Adame le sacó provecho a un toro abanto, distraído que buscaba la querencia y hasta allá fue a buscarlo forjando una variada faena con la muleta con naturales, dosantinas, chicuelinas y de pecho despachando con defectuosa estocada otorgándole el juez una oreja, saliendo a hombros de la plaza.
¿Cuándo pondrán al juez de plaza en un lugar más seguro? tiene junto a él a unos reventadores ignorantes de la fiesta brava que obligan a tomar decisiones erradas en detrimento de la lidia, que griten, que expresen lo que quieran, pero no ahí, en el mismo palco de la autoridad. Gracias a la empresa torera por llevar los percherones, que les cuesta.