INTERNACIONAL
Freno a terrorismo, una misión imposible
UNA NUBE FIJA. Europa vuelve a ser escenario de una cadena de actos terroristas que a diferencia de los ocurridos en el pasado se realizan con armas convencionales y métodos impredecibles, lo que torna difícil prevenirlos
Combatir al terrorismo nunca había sido tan complicado como ahora para los gobiernos occidentales, especialmente en Europa, pero también en Estados Unidos, cuando el típico orquestador y ejecutor de un atentado escapa a todo perfil posible.
Además, los métodos y armas usados para llevarlo a cabo ya no son más un cinturón o un chaleco con explosivos o una bomba de activación remota, sino instrumentos rudimentarios como un cuchillo, un hacha, un camión en zigzag sobre una avenida atiborrada de personas o una simple pistola de bajo calibre. ¿Cómo distinguir a los terroristas de los dementes?
“Es muy fácil ahora que cualquier bárbaro provoque la tragedia más grande y luego diga que forma parte del Estado Islámico”, afirma el escritor Maruan Soto Antaki en una entrevista con 24 HORAS, poniendo el ejemplo de episodios recientes en los cuales estadunidenses irrumpen en algún lugar con una R15 y abren fuego sin tener vínculos con un grupo terrorista.
Necesidad de diferenciar
Soto Antaki, autor del ensayo Pensar Medio Oriente, se opone a las generalizaciones en este terreno y considera importante “entender cuáles son las diferencias entre terrorismo organizado o actos cometidos por personas inestables” y al mismo tiempo sus jerarquías dentro de la violencia.
“Si queremos hablar de los desquiciados, los hemos tenido toda la vida. En los últimos 30 años, solamente en Estados Unidos, no vamos a encontrar un gran número de terroristas pero si a un montón de dementes con acceso a armas que han llegado a cometer matanzas y todavía no se hablaba del EI”, asegura.
Durante la fiesta nacional francesa de este año, el franco-tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel mató a 84 personas al embestirlas con su pesado tráiler a través de la avenida costera, el Paseo de los Ingleses, de la ciudad veraniega de Niza. El hombre fue etiquetado como terrorista islámico, a pesar de que no se le pudo conectar con ningún grupo terrorista, no asistía a la Mezquita, no era una persona que hubiera recibido entrenamiento por parte del Estado Islámico ni era un devoto adorador de Mahoma. Todo lo contrario, su vida, estuvo ligada a la pequeña delincuencia, abrazando todos los vicios que el EI combate.
Soto Antaki, hijo de la famosa académica y escritora siria Ikram Antaki, reconoce que “sí hay un aumento en atentados terroristas, pero no porque ahora se pueda usar cualquier tipo de arma, sino porque son “cada vez más frecuentes y hay más actores que cometen estos actos” por el “aumento generalizado” de la propia violencia.
El ensayista y novelista, afirma que “el siglo XX nos permitió ver distintos momentos donde hay una especie de demencia colectiva exacerbada y actualmente lo volvemos a ver porque ahora se puede hacer daño de manera pública”.
Los actos así llamados terroristas se han multiplicado como hongo en época lluviosa en los últimos días. Muchos de los perpetradores tienen la nacionalidad o el pasaporte del país donde han cometido un atentado, por lo que cerrar las fronteras a los musulmanes, como lo propone Donald Trump, parecería inútil.
El Presidente de Francia, Francois Hollande, se ufana en prometer que “esta guerra la ganaremos”, aprovechando que el año próximo habrá elecciones, mientras un diputado de derecha tuvo la ocurrencia de proponer la creación de una “Guantánamo a la francesa” para los combatientes extranjeros que vuelven de Siria e Irak y el ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen plantea soluciones más islamófobas.
Soto Antaki afirma que de “forma indirecta” estos actos de violencia atribuidos a yihadistas “le sirven a corto y mediano plazo a las grandes derechas del mundo a la gente que transita con discursos de odio como los representados por Donald Trump en Estados Unidos y Le Pen en Francia.
Hay quienes aseguran que una eficaz ofensiva contra el yihadismo radical implica “tragar sapos” porque requeriría de alianzas incómodas de Estados Unidos con la Unión Soviética y la dictadura Siria para exterminar al EI.
Para Soto Antaki la única forma de poder de resolverlo o de “limitar estos actos de violencia son las actividades de inteligencia”, pero expone que la disyuntiva es entonces “cómo tener una sociedad protegida sin que pierda sus propias libertades”.
Así las cosas, en las actuales circunstancias pelear contra el terrorismo equivale a dar rounds de sombra, con un enemigo inasible que se escurre como agua en una coladera, pero omnipresente y capaz de atacar a cualquier hora y en cualquier lugar.
FUENTE: 24-HORAS.COM
Ver más