CULTURA

6 libros cubanos para una nueva era

Ahora que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos entran en una nueva faceta, bien vale recordar seis libros fundamentales para conocer un poco de más de la sociedad isleña.

La literatura cuba es diversa. Falta espacio para enlistar poetas y narradores destacados del país caribeño. Sin ánimo de ser canónicos proponemos un sexteto de primera línea para guste conocer con mayor profundidad su sociedad. La selección incluye tres autores que abandonaron la isla durante el régimen de Fidel Castro y otros tres que decidieron mantenerse. Las visiones son tan plurales como valiosas. Como siempre, el espacio está abierto para quien quiera incorporar un título más.

Eliseo Alberto. Informe contra mi mismo. Alfaguara.
Así definió el libro el autor: “Informe contra mí mismo es un libro a favor de lo que amo: mi familia, los amigos, la isla entera. No me propuse una memoria de la historia sino una primera historia de mi memoria. Preciso: la emocionante memoria de los míos. Sobre la experiencia de la Revolución cubana se ha debatido casi siempre en defensa de posiciones extremas. A quemarropa. La razón dicta. La pasión ciega. Sólo la emoción conmueve, porque la emoción es, a fin de cuentas, la única razón de la pasión. ¿Será cierto que la mejor defensa es el ataque? Lo dudo. José Martí nos llamó a una guerra necesaria, sin odios, para alcanzar la independencia, pienso que ahora los cubanos debemos convocarnos a una «paz necesaria», también sin odios, para lograr la concordia nacional. Sé que la publicación de este libro puede molestar a muchos en la isla o en el exilio, las dos orillas del conflicto. En todo caso, pienso que tendrán la opción de no leerlo. Yo tuve la necesidad de escribirlo. Si algún compatriota, en cualquier agujero del mundo, se reconoce en una de estas paginas y se recuerda en mis recuerdos, me sentiré acompañado. Lo único imperdonable es el olvido. Tarde o temprano, los cubanos nos volveremos a encontrar, bajo la sombra isleña de una nube. Hay que estar atentos: el toque de una clave se escucha desde lejos”.

Wendy Guerra. Todos se van. Bruguera.
La novela ganadora del I Premio de Novela Bruguera es un relato, en forma de intenso diario, donde la autora cuenta la infancia y adolescencia de Nieve Guerra, nacida en Cienfuegos, Cuba, en 1970. El texto, dividido en dos partes (‘Diario de Infancia’ y “Diario de adolescencia’), refleja la experiencia de la vida cotidiana en la Cuba actual, contada por una voz nueva, atractiva y poderosa, perteneciente a una escritora joven nacida en isla después del triunfo de la Revolución. Los problemas cotidianos de La Habana de hoy, inquietudes y vicisitudes diarios, se reflejan en esta brillante novela con suma nitidez, originalidad, gracia y sutileza ofreciendo un texto lleno de vida, emoción e inteligencia que pone de relieve tanto la idiosincrasia de la isla como los problemas que plantea la Revolución a los jóvenes. Todo ello narrado con una voz potente llena de registros literarios.

Guillermo Cabrera Infante. Tres tristes tigres. Booket.
Tres tristes tigres es la novela más audaz del llamado «boom» hispanoamericano de los años sesenta, un hito esencial en la narrativa hispánica.Publicada en 1967, año clave en la historia del «boom» —coincide con Cien años de soledad—, representa dentro de ese cuerpo de por sí experimental un experimento mayor con el lenguaje, con las estructuras narrativas y con la imaginación literaria. El texto escrito, según Cabrera Infante, en cubano , que no en español, se caracteriza por sus abundantes juegos de palabras que parten del relajo o humor típico del pueblo cubano. La pieza es pues, en palabras de su autor, una galería de voces, casi un museo del habla cubana, en la que generaciones por venir podrían oír hablar a sus ancestros . Una recreación nostálgica de La Habana de 1958, y en especial de su vida nocturna. Un canto a la ciudad, que recrea y mitifica, rescribiendo la historia de la cultura habanera.

Leonardo Padura. El hombre que amaba los perros. Tusquets.
En 2004, a la muerte de su mujer, Iván, aspirante a escritor y ahora responsable de un paupérrimo gabinete veterinario de La Habana, vuelve los ojos hacia un episodio de su vida, ocurrido en 1977, cuando conoció a un enigmático hombre que paseaba por la playa en compañía de dos hermosos galgos rusos. Tras varios encuentros, «el hombre que amaba a los perros» comenzó a hacerlo depositario de unas singulares confidencias que van centrándose en la figura del asesino de Trotski, Ramón Mercader, de quien sabe detalles muy íntimos. Gracias a esas confidencias, Iván puede reconstruir las trayectorias vitales de Liev Davídovich Bronstein, también llamado Trotski, y de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard, y cómo se convierten en víctima y verdugo de uno de los crímenes más reveladores del siglo xx. Desde el destierro impuesto por Stalin a Trotski en 1929 y el penoso periplo del exiliado, y desde la infancia de Mercader en la Barcelona burguesa, sus amores y peripecias durante la Guerra Civil, o más adelante en Moscú y París, las vidas de ambos se entrelazan hasta confluir en México. Ambas historias completan su sentido cuando sobre ellas proyecta Iván sus avatares vitales e intelectuales en la Cuba contemporánea y su destructiva relación con el hombre que amaba a los perros.

Pedro Juan Gutiérrez. Trilogía sucia de La Habana. Anagrama.
Testimonio de un habanero descreído. Un hombre que regresa extenuado de un largo camino que finalmente no lo condujo a sitio alguno. Pero no es pesimista. Pedro Juan sabe que tiene que seguir adelante. Y lo mejor es hacerlo sonriendo, a golpe de ron, música y sexo. Pedro Juan Gutiérrez hace catarsis en este libro, duro y en gran medida autobiográfico, que reúne tres libros de cuentos: Anclado en tierra de nadie, Nada que hacer y Sabor a mí. Un lenguaje fuerte y apretado es el único capaz de expresar la rabia de quien habita en el vórtice del huracán. Marginal, aunque su covacha está en el corazón de La Habana de hoy. Disecciona sus alrededores con habilidad de cirujano experto. Sin temor hinca su bisturí afilado, escarba en las entrañas, y lo revuelca todo, irrespetuosamente: sexo, hambre, política, erotismo, desencanto, anhelos, ron y buen humor.

Reinaldo Arenas. Antes que anochezca. Tusquets.
El 7 de diciembre de 1990 el escritor cubano Reinaldo Arenas, en fase terminal de SIDA, se suicidó en Nueva York. Su obra póstuma fue este estremecedor testimonio personal y político, que terminó apenas unos días antes de poner fin a su vida. Arenas, reunía las tres condiciones más idóneas para convertirse en uno de los muchos parias engendrados por el sistema carcelario de la Cuba castrista: ser escritor, homosexual y disidente. El libro además de crudo, inspiró un filme protagonizado por Javier Bardem y dirigido por Julian Schnabel, supone una inmersión en los bajos fondos de La Habana, donde reptan los excluidos.

FUENTE: ARISTEGUI NOTICIAS

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REDACCIÓN
MEXICO
Diciembre 23, 2014