COLABORACIONES

ZACAZONAPAN

Mayo 19, 2017


José Luís Santana Ochoa



En la elección del domingo 4 del próximo mes de junio los capos peñanietistas del PRI buscan en el estado de México, como cualquier cártel del narcotráfico , un bunker, un reducto, una madriguera, una casa de seguridad, para refugiarse cuando el 1 de diciembre de 2018 dejen la presidencia de la Republica. Ellos saben que los resultados que arrojen las urnas en tierras mexiquenses en la próxima elección no influirán significativamente en la alternancia o el continuismo en Palacio Nacional y en Los Pinos en 2018, ganen o pierdan en tierras mexiquenses ven inevitablemente perdida la contienda por la grande. Baste para respaldar tal afirmación que ambos eventos electorales no van en el mismo sentido, lo que ocurrió en 1999 y 2005 cuando el PRI ganó la gubernatura del estado de México, y en 2000 y 2006 perdió la silla presidencial.

Aunque a dos semanas de la cita de los electores mexiquenses a las urnas las encuestas den un empate técnico entre el priista- verde ecologista-panalista pesista hijo de Atlacomulco, Alfredo del Mazo Maza; y la morenaza Delfina Gómez Álvarez, seguidos en la tercera posición por el perredista Juan Zepeda Hernández, en la cuarta la panista Josefina Vázquez Mota, y en el cabús los otros dos o tres candidatos de relleno, y al final cierre fuerte la ex alcaldesa de Texcoco por delante de Del Mazo Maza, el Gobierno Federal que tiene centradas todas sus baterías en hacer ganar a como dé lugar al primo de Enrique Peña Nieto, y el estatal que está haciendo lo propio, pueden hacerle voló carrito a la “maestrita” Gómez Álvarez.

Como el PRI de Enrique Peña y sus partiditos de acompañamiento tienen irremediablemente perdida la gubernatura del estado de Nayarit, y en Coahuila ni les va ni les viene con los malandrines hermanos Moreira Valdez, aún con su cara sucia y ausencia de propuestas viables y credibilidad, van con todo para hacerse de un territorio donde puedan refugiarse de la quema que les vendrá encima con la muy probable entrega de la banda presidencial al tasqueño Andrés Manuel López Obrador a quien hasta ahora le han hecho lo que el viento a Juárez. En los hechos, para el alto mando priista nacional sólo hay una gran batalla electoral a ganar sí o sí, la que libra por la gubernatura del estado de México 2017-2023, igual que sucedió con la elección extraordinaria en Colima 2015 que fue una de estado para hacer ganar a toda costa a José Ignacio Peralta.
A golpe de ofertas de construir hospitales, escuelas, puentes, arroyos y ríos donde no los haya; la entrega de apoyos para el campo, materiales de construcción, fertilizantes, pollos uniformes escolares, títulos de propiedad y cash en monederos electrónicos emitidos por Banorte, cheques, billetes y pesos, el peor PRI de la historia mexiquense pude consumar la imposición de su escuálido candidato Alfredo Del Mazo Maza. Por dinero no pararán. La partición del voto izquierdoso entre los partidos Morena y de la Revolución Democrática es otro factor que facilita la tarea imposicioncita del cartel de Atlacomulco.
Sin embargo, hay que reiterarlo, la posible victoria del PRI-PVEM-PANAL en el estado de México no les garantiza nada en la contienda por la presidencia de la República que será otro cantar porque perderán alrededor el 70% de una votación que históricamente había sido “zapato” para ellos. El estado de México no será más bastión electoral para la mafia priista nacional.


EL ACABO
• En Coahuila son altas las probabilidades de que el cacicazgo de los hermanos Moreira Valdez que han gobernado el estado en forma patrimonialista, represiva y corrupta, al más puro estilo priista, continúe seis años más a pesar de la deuda pública histórica, represión, corrupción y violencia imperantes.
• En Nayarit el gran favorito para ganar la gubernatura 2017-2023 es el panista Antonio Echevarría Jr.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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