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COLABORACIONES

VISIÓN DE LOS VENCIDOS

Octubre 02, 2019



El filósofo e historiador mexicano Miguel León-Portilla, fallecido este martes 1 de octubre, fue considerado hasta el final de sus días, a la muy venerable edad de 93 años, el gran experto en el legado náhuatl.
A pocos días del deceso de otro defensor del indigenismo, el artista plástico oaxaqueño Francisco Toledo, la muerte de León-Portilla fue lamentada por el presidente López Obrador quien a través de sus redes sociales consideró a don Miguel “pionero en los estudios de la filosofía, lenguaje y la cultura náhuatl”.
Entre los muchos reconocimientos que recibió en vida León-Portilla, la Universidad de Colima le otorgó el doctorado Honoris Causa en 1994, en una ceremonia solemne donde el compilador de la Visión de los vencidos (1959) dictó una conferencia magistral sobre La herencia indígena de Colima.
El texto de la cátedra fue editado por la UdeC en 1995, bajo el cuidado de Luis Ignacio Villagarcía que fue, por cierto, el impulsor del reconocimiento que le hizo nuestra máxima casa de estudios hace 25 años.
Dos historiadores que trabajaban entonces en la Universidad, el finado Juan Carlos Reyes y Pablo Serrano, así como el premio nacional de Historia 2013 Carlos Martínez Assad, fueron determinantes para convencer a don Miguel de aceptar el doctorado que ya le había conferido la Universidad de Toulouse, Francia.
Después de la Universidad de Colima, a León-Portilla le otorgaron sendos Honoris Causa la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia, la propia Universidad Nacional Autónoma de México, la Carolina de Praga, San Diego State en California, la Universidad Iberoamericana, la Pontificia Católica de Perú y, años después, la Pontificia de México, la Autónoma de Hidalgo, la UAM, la Universidad de Guadalajara y la Autónoma de Baja California Sur, y, en España, la Universidad de Alcalá y la de Sevilla.
Generoso como fue siempre, don Miguel correspondió el gesto de la comunidad universitaria colimense no sólo con una conferencia magistral, como dicta el protocolo, sino con la creación del Seminario de Lengua y Cultura Náhuatl que, este 2019, llegó a su XXIV edición bajo la dirección de Patrick Johansson.
Investigador de la UNAM, Johansson Keraudren fue propuesto personalmente por León-Portilla y contó hasta los tiempos recientes con su asesoría y profundo interés en los temas que se abordarían en cada uno de los seminarios. El Seminario se ha sostenido gracias al apoyo de los diferentes rectores que han estado al frente de la UdeC y la UNAM.
El tema general de esta última edición es ‘Mesoamérica y España. Quinto centenario del encuentro de dos mundos’, que se desarrolló en dos módulos en una actividad coordinada por el Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Colima y el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
León-Portilla ganó casi una veintena de medallas, premios y condecoraciones. Fue miembro del Colegio Nacional y del Seminario de Cultura Mexicana, tuvo una silla en la Academia Mexicana de la Lengua y otra en la de Historia, además de pertenecer a la Junta de Gobierno de la UNAM.
Su tesis doctoral sobre la filosofía náhuatl se ha editado diez veces. Su Visión de los vencidos que reúne fragmentos de relatos indígenas sobre la conquista española traducidos por el padre Ángel María Garibay, lleva 29 ediciones, incluida una conmemorativa por el 50 aniversario de su publicación, y ha sido traducido a una docena de idiomas.
Su obra más reciente, Erótica náhuatl (2019), fue presentado en la UdeC dentro del Seminario apenas el viernes pasado.

FEMINICIDIO Y SORORIDAD

El 16 de septiembre la Universidad de Colima cumplió 79 años, fue fundada en 1940, y arrancó el programa de festejos por su 80 aniversario que se celebrará en 2020.
A la larga lista ya de doctores Honoris Causa que ha otorgado esta casa de estudios desde en que 1985 se le otorgó el primero al poeta y clasisista mexicano Rubén Bonifaz Nuño, se sumaron en el marco de este año jubilar los reconocimientos a la investigadora y activista María Marcela Lagarde y de los Ríos, el 18 de septiembre, y al economista manzanillense, profesor emérito de la UNAM, Rolando Cordera Campos el 24.
Estos doctorados reflejan el interés de la comunidad universitaria por retomar temas de la agenda mundial y nacional que nos ayudan a leer los signos de los actuales tiempos, cuando la equidad de género se ha vuelto un reclamo que raya en la violencia ante la sordera de una sociedad y unas instituciones heteronormadas, o cuando el ciclo neoliberal ha sido oficialmente concluido por el gobierno de la república.
Tal como dijo el rector José Eduardo Hernández Nava, Marcela Lagarde es un “referente continental de los estudios feministas”, cuya obra “es una de las más influyentes en América Latina, trasciende en la vida académica, pública y parlamentaria” pues ha sido una trascendental aportación a los derechos humanos de las mujeres, al feminismo y a los estudios de género para la construcción de una sociedad donde las mujeres y hombres vivan libres e iguales.
Lagarde acuñó los términos feminicidio y sororidad; como constituyente de la Ciudad de México, fue presidente de la Comisión para la Formulación de la Carta de Derechos; además, es parte del Consejo Civil asesor de la Organización de las Naciones Unidas, se dijo en la ceremonia.
Lagarde se definió a sí misma como una traductora: “he trabajado con ahínco por hacer comprensibles temas complejos de la investigación científica, de la filosofía, las ciencias sociales y las humanidades, para personas que no son especialistas, que no se dedican a eso pero que tienen que vivir, trabajar y actuar con esas perspectivas intelectuales que producimos en los espacios universitarios y también en la sociedad civil”.
Para la homenajeada, erradicar el feminicidio es una tarea de todos pero sobre todo del Estado mexicano, con todos sus niveles y poderes. “Si hay impunidad, se reproduce el feminicidio, porque la impunidad es parte del feminicidio”.

LA DISPUTA POR LA EDUCACIÓN

También en la Pinacoteca Universitaria, días después Hernández Nava le entregó el doctorado Honoris Causa a Rolando Cordera, coautor de México, la disputa por la nación. Perspectivas y opciones de desarrollo (1981), que ha sido fundamental para entender la pugna entre el nacionalismo revolucionario y el modelo neoliberal, nuevamente en boga.
Para el Rector, “hoy [Cordera] nos dice que hemos dejado de ser el país de niños que fuimos por décadas y estamos inmersos en el país de jóvenes y adultos que requieren empleo, estudios superiores y nuevas opciones en el sistema de salud; sin embargo, no ha crecido la economía y no se generan excedentes para atender la demanda de estudios superiores; vivimos una crisis fiscal permanente que lleva a que los gobiernos conviertan la estabilización en una especie de costumbre del Estado”.
Como universitario, Cordera mantiene “un compromiso interminable con la educación pública, laica y gratuita. Se trata de una responsabilidad que me obliga a perseguir la excelencia académica, a ser crítico con lo logrado y sobre todo, inclemente con el apoltronamiento que adormece el sentido de nuestros quehaceres”.
La producción y transmisión del conocimiento, la difusión de la ciencia y la cultura, la formación de ciudadanos ilustrados, añadió el homenajeado, “son misiones irrenunciables cuyo cumplimiento sólo puede dar lugar a nuevas y más completas empresas. Soy una más de las muchas voces que ven en la educación, la herramienta principal para encarar problemas y conquistar un futuro más promisorio”.
También se dijo convencido del potencial de la educación para atenuar la pobreza y propiciar la igualdad, además de crear riqueza material y fomentar una mejor convivencia de nuestras comunidades: “La educación es la llave maestra que permite el reclamo y disfrute de los derechos humanos y de una vida productiva, digna, responsable”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en: www.carvajalberber.com y sus redes sociales.

ADALBERTO CARVAJAL

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