COLABORACIONES

VICTORIA PÍRRICA

Junio 16, 2017



Los propios priistas están viendo venir la derrota en 2018. ¿Respaldarán las bases del tricolor las aspiraciones de un candidato de la coalición PAN-PRD o irán con Morena?





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Tres visiones distintas del proceso electoral del estado de México que terminará resolviéndose con un cuestionable triunfo de Alfredo del Mazo Maza, candidato del PRI a la gubernatura, se expusieron a los colimenses en días pasados.

Por parte del Revolucionario Institucional, el ex gobernador de Colima y actual delegado del comité ejecutivo nacional de ese partido en Chihuahua, Fernando Moreno Peña, coincidió en una carta abierta con la perspectiva de Enrique Ochoa Reza.

El dirigente nacional ha venido diciendo que el cómputo en el Edomex supone un triunfo absoluto del tricolor, y anticipa la victoria que el PRI obtendrá en los comicios presidenciales del año próximo.

Cuando los priistas no quieren rendirse ante la evidencia, recurren a la retórica. Y Ochoa Reza festinó cuando apenas acababan de cerrar las casillas, diciendo que con Del Mazo los priistas vencieron “el populismo autoritario” de Morena, frenando el avance de Andrés Manuel López Obrador, quien, según el político michoacano, pretende convertir a México en otra Venezuela a partir de 2018.

Los clásicos tienen una expresión precisa para describir este tipo de victoria: pírrica, “aquella que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente o tácticamente vencedor, de modo que aun tal victoria puede terminar siendo desfavorable para dicho bando” (Wikipedia).

Del Mazo obtuvo la mayoría pero a costa de perder cerca de un millón y medio de votos con respecto a los resultados de hace seis años, cuando ganó Eruviel Ávila, lo que hizo a un periódico titular la noticia: el voto “duro” del PRI resultó demasiado “blando”.

Como ha venido ocurriendo en otros estados (entre ellos Colima), el PRI por sí solo no logró superar a su más cercano competidor y se hace de la gubernatura mexiquense gracias a los votos que le aportaron las otras fuerzas coaligadas. ¡Cómo estará de grave la situación que un partido como Encuentro Social terminó siendo la bisagra en la elección!

Para mantener la Presidencia de la República el año próximo, el PRI necesita –siguiendo el método ensayado en el Edomex– pulverizar a la oposición, desalentar la participación ciudadana y ensuciar los comicios al grado que sea imposible saber si los votos son legítimos. En pocas palabras, el tricolor ya solo puede ganar por cansancio.

Y no es que al partido de Enrique Peña Nieto le preocupe ir contra la más elemental ética política o integrar un nuevo gobierno que, al haber sido votado por una minoría, resulte por ello ilegítimo. Pero a sus aliados sí, incluido Estados Unidos.

PRINCIPAL OPOSICIÓN:

Como candidata de Morena, Delfina Gómez Álvarez vino de atrás y se plantó en el segundo lugar. Eso supone ya un triunfo, aunque lo mejor hubiese sido hacerse de esa gubernatura para impedir que el PRI use la tesorería estatal como caja chica para la campaña presidencial de 2018.

Lo que vino a decir Yeidckol Polevnsky, secretaria general de Morena, hace una semana, en su viaje para preparar la visita de AMLO a Colima de este sábado 17 de junio, es que aun cuando no hayan ganado el estado de México, el Movimiento de Regeneración Nacional mostró el caminito a seguir al captar un altísimo porcentaje de los votos antipriistas.

Delfina no consiguió derrotar al PRI porque el candidato del PRD, Juan Zepeda Hernández, se negó a declinar a favor de ella. Pero tratándose de unos comicios locales que se leyeron como un plebiscito respecto a la candidatura presidencial de López Obrador, los resultados confirman dos factores: la viabilidad de triunfo que tiene Andrés Manuel, y el peso del voto de castigo que recibirá el partido del presidente Peña.

Los detractores del Peje aseguran que fue por las actitudes soberbias de AMLO que Zepeda no se alió con Delfina. Sin embargo, el carismático perredista no habría declinado de ninguna manera (“porque estaba bien maiceado”), y por ello tampoco habría garantizado la ansiada unidad que las conciencias progresistas de este país demandan a las fuerzas de izquierda rumbo a la elección presidencial.

La victoria del PRI en el Edomex no es sólo pírrica en términos de votos, sino también en cuanto a la posibilidad de que el PRI encabece el proyecto conservador en 2018. Ya en 2000, el régimen priista tuvo que abandonar Los Pinos para evitar una verdadera alternancia. Con el triunfo de Vicente Fox cambió el partido en el poder, pero no el modelo económico. Y la apuesta para el año próximo de lo que muy atinadamente llama AMLO “la mafia del poder”, es la misma.

Si para sostener el neoliberalismo (con la trama de negocios particulares que se han hecho al amparo del poder, bajo los principios de una economía de mercado global que vino a desplazar a un fallido Estado propietario y a su ideología nacionalista) es necesario ceder otra vez la Presidencia, tengan por seguro que el PRI lo hará.

Los propios militantes del tricolor la están viendo venir: su partido presentará una candidatura testimonial mientras todo el aparato de Estado respalda las aspiraciones de un candidato opositor, incluso surgido de una coalición PAN-PRD, siempre y cuando ésta excluya una alianza con López Obrador.

LA DISPUTA EN EL PAN:

De ahí la lectura que hizo Margarita Ester Zavala Gómez el Campo en su visita a Colima, del fracaso del PAN en las elecciones mexiquenses. La esposa del ex presidente Felipe Calderón es consciente del potencial de regresar a Palacio Nacional que tiene el blanquiazul por el simple agotamiento del priismo.

Y, en ese sentido, el problema es ganar la contienda interna en Acción Nacional, no construir una candidatura competitiva, y no obstante la inercia del machismo y los negativos que le acarrea su marido, por no hablar de la falta de vitalidad política de la ex primera dama.

Como Rafael Moreno Valle entre más avanza como aspirante presidencial más se desdibuja como un cuadro del panismo (el ex gobernador de Puebla está más cerca de la figura de un candidato externo, que por cierto el PAN nunca ha tenido en una elección presidencial), en la lucha al interior del partido Zavala tiene un solo rival: Ricardo Anaya Cortés.

Los Calderón saben, por experiencia propia, que como presidente del comité ejecutivo nacional del PAN, Anaya tiene ventaja. Felipe derrotó a Santiago Creel, el delfín de Fox, en la elección primaria hacia el 2006 porque como ex dirigente nacional conocía al panismo y a los panistas.

Por eso es que Margarita Zavala se lanzó a una precampaña para amarrar compromisos con los grupos y liderazgos del partido, antes de que éstos pacten con Anaya o con Moreno Valle.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en el sitio web de CARVAJALBERBER: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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