COLABORACIONES

UN INFORME SIN INFORMACIÓN:

Octubre 04, 2017



El segundo informe terminó siendo un acto de adhesión a la precandidatura de José Antonio Meade.



Adalberto Carvajal



Una lectura apresurada del contexto en el que se dio el segundo informe del gobernador Ignacio Peralta indicaría que el mandatario colimense ya se definió por la precandidatura de José Antonio Meade Kuribeña para la Presidencia de la República, a juzgar por la cargada que protagonizaron los miembros del gabinete estatal a quienes solo les faltó sacar en hombros al secretario de Hacienda y Crédito Pública, como hacen los aficionados con los toreros después de una gran faena.

De ahí en adelante, en los colaboradores de Nacho no faltó ningún gesto de sumisión ante el señor ministro: lo saludaron efusivamente, se tomaron la selfie con él y subieron a sus redes sociales mensajes congratulándose por el encuentro.

También está claro que Peralta Sánchez mantiene una prudente relación con el proyecto presidencial de Andrés Manuel López Obrador (no vaya a ser que gane) a través del amigo mutuo de ambos, el senador por Morena Mario Delgado Carrillo, compromiso manifiesto en el reciente nombramiento de su hermana Leticia como directora de Administración de la Secretaría de Salud.

Pero si hemos de creer en teorías conspiracionistas, está claro que con quien no quiere acuerdos JIPS es con el PAN de Ricardo Anaya. El dirigente nacional del blanquiazul acaba de perder en Colima el control del comité directivo estatal que le garantizaba el senador Jorge Luis Preciado, al ser revocado por la sala regional del Tribunal el triunfo acreditado a Enrique Michel en la votación interna para presidente del partido en el estado.

La tesis de la intervención en los asuntos panistas, en realidad, es endeble pues no se sospechan los mecanismos a los que habría recurrido el gobernador Peralta para influir en una decisión de los magistrados electorales, y sobre todo porque es más creíble que simplemente pesaran en el criterio judicial los oficios del diputado Riult Rivera, quien llevó la defensa legal de su compañera Julia Jiménez.

Con todo, es lamentable que lo más destacado del informe sea la lectura que se puede hacer del evento al calor de la sucesión presidencial, y no los logros del gobierno. Por lo visto no queda nada extraordinario qué informar, cuando el tema de la inseguridad es tabú.

Los duros cuestionamientos que los diputados estaban obligados a hacer al mandatario, explican la razón por la cual se ignoró la costumbre de una comparecencia simbólica, que inició en Colima en los años noventa contra la tendencia federal a no presentarse el titular del Ejecutivo en el Congreso.

Hasta el sexenio pasado, el Gobernador escuchaba de viva voz los posicionamientos de los partidos y respondía a ellos, aunque en una clara demostración de que no tenemos equilibrio de poderes, al final no daba a los representantes de las fracciones la oportunidad de hacer una contrarréplica.

Si los legisladores iban a acabar prestando su casa a Nacho para que éste pudiera quedar bien con Meade el domingo pasado, mejor hubieran establecido una orden del día en la cual el secretario general de Gobierno acudiera al Congreso a entregar el texto del informe y sus anexos, como se hace en San Lázaro.

¿Qué necesidad había de exhibir a esta Legislatura como una que, pese a haber sido electa con una mayoría de oposición, hoy es un instrumento del Ejecutivo?

PROBLEMAS NO RESUELTOS:

Mención aparte merecen los conflictos educativos que el gobierno estatal acumula, como si no fueran de urgente resolución, uno con ambas secciones del sindicato magisterial y, ahora también, otro con la comunidad estudiantil de la Universidad Tecnológica de Manzanillo.

Lo que no se atrevieron a hacer con los maestros, más combativos y mejor organizados, lo hicieron este martes con los chavos porteños: echarles la policía estatal como si se tratara de delincuentes.

No hay excusa, ni siquiera afirmar que se rehusaron a obedecer la orden de desalojar la entrada a la UTM. A la juventud estudiosa no se le golpea: nuestras autoridades no aprendieron nada de Tlatelolco… ni de Ayotzinapa. Y eso que el responsable de la política interior, Arnoldo Ochoa González, fue dirigente estudiantil.

Al ex dirigente del PRI municipal de Manzanillo, Rubén Álamo, en un video que subió a internet en cuanto se enteró del incidente, la golpiza le pareció una muestra de un gobierno “aislado de su gente, un gobierno autoritario y un gobierno de porros”.

Tal parece que la fuerza bruta es lo único que le queda a alguien que ya perdió la capacidad de interlocución. AOG tuvo que esperar a que su jefe le resolviera, con promesa de pago, el litigio de orden civil-mercantil que tenía (o tiene) con quienes mantuvieron por semanas un plantón frente a Palacio de Gobierno.

También fue rechazado el profesor Arnoldo como probable sustituto del secretario de Educación, por ambos dirigentes magisteriales: el del SNTE 6 y el de la 39. Lo que deja al mandatario estatal con el problema de encontrar un titular de la SE que pueda reanudar el diálogo roto con los maestros.

Un nuevo secretario, sobre todo, capaz de gestionar los recursos que se necesitan para cubrir todos los atrasos que tienen con el magisterio: finiquitos por jubilaciones, suplencias de maestros comisionados y pagos de honorarios; así como las aportaciones al fondo de Pensiones, incluidas las cantidades retenidas a los trabajadores para que estos puedan ejercer los créditos a los que tienen derecho; aparte de surtir la farmacia y hacer efectivo el derecho al servicio médico particular, entre otros conceptos.

Después de resistir la tormenta como Ulises amarrado al palo mayor, Oscar Javier Hernández Rosas terminó atándose una piedra al cuello al solicitar, con papelería oficial, al Ayuntamiento de Comala el uso del jardín público de Nogueras para una fiesta particular.

Por un principio de autoridad el gobernador no iba a permitir que los maestros o su tío Héctor le dijeran a quién correr o no. Ahora debe quitarlo de la SE para cuidar las apariencias de un gobierno honesto. Por lo demás, el problema no se solucionará con la renuncia de Oscar Javier sino con la gestión del dinero.

Se dice que la salida digna que le van a dar a Hernández Rosas será nombrarlo coordinador de planeación electoral del PRI, un cargo no escalable a coordinador de campaña ni mucho menos.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en el sitio web CARVAJALBERBER: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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