COLABORACIONES

ROMERO YA NO ESTÁ DETRÁS DE OSCAR JAVIER:

Abril 28, 2017

Que Hernández Rosas se quede o no en la SE, ya no depende de Romero Coello. Oscar Javier debía mantener bajo perfil pero su protagonismo atrajo críticas que lo fueron minando.

Adalberto Carvajal



Me queda claro, si alguna intención tiene el gobernador Ignacio Peralta de cambiar al secretario de Educación, la decisión se ha venido postergando para no dar la impresión de que le cumple el capricho a su tío. En el Diario de Colima se pide un día sí y otro también la renuncia de Oscar Javier Hernández Rosas, pero ni éste la presenta ni el mandatario estatal se la exige para no que se piense que JIPS acata órdenes de los parientes.

Fuera del estado, más de algún observador de la realidad política en Colima debe suponer que Hernández Rosas ha durado en el cargo porque Nacho Peralta no quiere tener una nueva confrontación con su antiguo aliado político y roomate, José Manuel Romero Coello, director general del Instituto Nacional de la Juventud.

Junto a la subsecretaria de Desarrollo Rural de la Sagarpa, Mely Romero Célis, y la presidenta del Instituto Federal de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IFAI), Ximena Puente de la Mora, el titular del Imjuve es el colimense con el más alto cargo en la administración federal. Y como un político con proyección nacional, Romero Coello es un aspirante natural a cualquiera de las candidaturas del PRI a los cargos de elección popular que se disputarán en 2018 en Colima.

Resultaría comprensible, entonces, que José Ignacio Peralta Sánchez no quisiera provocar un conflicto mayor con alguien con quien ya rompió personalmente, aun cuando no falta en los corrillos políticos quien asegure que el pleito entre Nacho y Romero fue fingido.

En Colima, donde la gente tiene información actualizada sobre quién fue novio de la hija de quién pero ya no lo es, o quién no le contesta más el teléfono a quién, hasta los ideólogos de café saben que es el distanciamiento entre José Manuel y Oscar Javier lo que no se simula.

Si bien es verdad que Hernández Rosas llegó a la SE como una posición de Romero Coello cuando todavía no se producía el rompimiento con Peralta, también es cierto que Oscar Javier cabalga por su lado.

Fue una mala inversión. Por los servicios prestados como coordinador de la campaña para la elección extraordinaria a Gobernador, José Manuel pudo haber negociado la incorporación al gabinete de dos o tres perfiles valiosos, en posiciones de primer o segundo nivel.

Seguramente José Manuel cometió un error al negociar como un favor personal la cartera de Educación para Oscar Javier, porque como podría haber escrito Donald Trump en su manual de negociación, se la vendieron muy cara.

Se dice que Ignacio Peralta estaba renuente a la petición de Romero Coello porque lo habían convencido de que Hernández Rosas dio malos resultados como operador electoral en la contienda ordinaria. En esas circunstancias, Oscar Javier sólo contaba con la recomendación de José Manuel.

El capital político de Hernández Rosas es limitado, no fue líder magisterial (buscó ser secretario de la Sección 39 pero la perdió contra Nicolás Contreras, quien en esa época se asumía como la continuidad del proyecto sindical de Federico Rangel) ni tampoco consiguió llegar a la SE en su primera intentona, cuando el gobernador en turno (Mario Anguiano) prefirió a Guillermo Rangel Lozano.

Medir fuerzas con los hermanos Rangel desde la dirección del Instituto Estatal de Educación para Adultos, tuvo graves consecuencias para la carrera de Oscar Hernández en el sector educativo. Literalmente fue defenestrado por el anguianismo y quien lo rescató fue José Manuel Romero, que se lo llevó de asesor al Imjuve.

En ese momento, por cierto, formaban parte del staff del director del Instituto dos colimenses que hubieron de buscar refugio en la ciudad de México cuando los dejaron en la banca en su tierra. Luego, esos dos se integrarían al gabinete del gobernador de Colima: JIPS invitó a Oscar Javier a la secretaría de Educación y designó a Héctor Gerardo Munguía García como secretario de la Juventud. Unos meses después este último se hizo cargo de la Secretaría Particular para tratar de resolver los graves problemas de agenda que se le presentaban (y se le siguen presentando, según algunos) al mandatario.

La relación de Romero con Oscar Javier empezó mucho antes. Hernández Rosas fue coordinador de la campaña de José Manuel a la diputación local por el primer distrito, y se le atribuye a su capacidad de planeación que el PRI pudiera recuperar una curul que tenía 15 años en manos del PAN.

Aunque ya no había posibilidades de que fueran familia, Romero Coello y Hernández Rosas hicieron una buena mancuerna laboral y política. Parecía una amistad sólida. Pero cuando sobrevino el affair en el que Ignacio Peralta acabó denunciando en los medios que José Manuel se quedó seis meses a vivir en el departamento del entonces subsecretario de Telecomunicaciones de la SCT cuando la petición de asilo fue por una semana, la relación vino a menos.

De pronto, Oscar Javier ya ni le tomó el teléfono al joven funcionario federal que se había convertido en su padrino político. “En 10 minutos te regreso la llamada”, le dijo una vez que José Manuel le marcó a su celular. Eso fue en diciembre de 2016 y hasta abril de 2017 el director del Imjuve ha estado esperando.

Muchos dicen que Oscar Javier tiene los días contados como secretario de Educación. Se espera que el cuete truene el primero de mayo, cuando los maestros del estado (SNTE 39) buscarán que Hernández Rosas pague por las decisiones que tomaron los funcionarios del gabinete económico de retener (y no devolver completamente cuando los sindicalizados protestaron) el impuesto sobre la renta por concepto de aguinaldo y otras prestaciones. Si el secretario de Finanzas, Carlos Noriega García, es el funcionario más fuerte del gabinete, el titular de la SE evidentemente no lo es.

Que Oscar Hernández sobreviva o no al sacrificio, ya no depende de Romero Coello. Cuando se percató que había un alejamiento entre Nacho y José Manuel, el secretario de Educación quiso jugar su resto y se lanzó a un protagonismo que, probablemente, resultó excesivo. La alternativa era mantener un bajo perfil o alzarse en el horzonte. Optó por lo segundo y se convirtió en el blanco de severas críticas que poco a poco lo han ido minando.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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