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COLABORACIONES

REVENTARON LOS REVENTADORES

Octubre 28, 2019

ESTACIÓN SUFRAGIO

Adalberto Carvajal



Pese a los esfuerzos por reventar la asamblea y ensuciarla con actos violentos, se pudo llevar a cabo la elección de los consejeros de Morena que representarán al primer distrito electoral federal en la asamblea estatal a celebrarse el domingo 10 de noviembre, de donde saldrán a su vez los consejeros nacionales.
Los militantes, similares y conexos que han estado trabajando para socavar la unidad partidista, no consiguieron sabotear la asamblea de este domingo en Colima, como sí lo hicieron en la asamblea del segundo distrito en Manzanillo.
Espacio es destino y el palenque de la feria de Manzanillo terminó convertido en un arena de lucha, donde golpeadores de una y otra corriente se agredieron con saña para impedir, unos, lo que finalmente consiguieron otros: robarse la urna para eliminar la certeza de quién ganó.
La asamblea de Morena en el puerto tendrá que ser repuesta en próximos días, ya que se tiene un plazo fatal para la asamblea estatal del partido. Y se verá entonces si los regidores porteños que cambiaron de casaca aprovechan esta segunda oportunidad para poner a consejeros afectos a su bando.

PERDIÓ CLAUDIA YÁÑEZ

En la ciudad de Colima, la estrategia del sabotaje no funcionó. De los diez consejeros electos, varios de ellos son contrarios a la causa entreguista que encabeza la diputada federal Claudia Yáñez Centeno. Los demás tampoco están necesariamente identificados con la dirigencia estatal de Sergio Jiménez Bojado.
Las militantes que obtuvieron el mayor número de votos y consiguieron un lugar en el consejo estatal son: Karla Campos, con 109 menciones a su favor; Zenaida Vicente, con 74; Teresa Castellanos, 28; Brenda Mendoza, 21, y 20 María Elena García Rivera, quien renunció a su cargo en la Secretaría de Bienestar para poder contender.
Los morenistas que formarán parte del consejo estatal son Melchor Arroyo, 73 votos; Alejandro González, 70; Rafael Barbosa, otro funcionario de la delegación del gobierno de la república en Colima que el viernes renunció a su cargo, 69; Alfredo Álvarez, 33, y José Ceballos, con 28 menciones.
Motivados por las posibilidades que tendrá Morena de repetir en los comicios intermedios la avalancha electoral de 2018, las corrientes que se alinean a favor de uno u otro de los aspirantes a la dirigencia nacional, literalmente, pelean en las asambleas distritales para asegurar el mayor número de asientos del consejo estatal y, finalmente, una mayoría en el consejo nacional. Será en esa última asamblea donde se decidirá el nombre del o la presidente del comité ejecutivo nacional.

ACOSTUMBRADA VIOLENCIA

En toda la república se ha recurrido a la violencia para reventar las asambleas de Morena, el partido del presidente López Obrador.
Lo que ocurrió en Manzanillo se ha visto en el distrito 10 de Guadalajara y 15 de Zapopan, donde hubo ataques armados que dejaron un saldo de seis heridos, dos de ellos graves. También hubo actos violentos en Tequila y Puerto Vallarta, Jalisco.
En Ahome (Los Mochis), Sinaloa, se suspendió la asamblea porque el líder municipal de Morena fue amagado con un arma. Y en Gómez Palacio, Durango, cuando se detectaron boletas clonadas y tardanza en el registro de los participantes.
En Ciudad Juárez, Chihuahua, hubo un connato de bronca cuando un centenar de supuestos militantes pretendieron dar portazo. Y en Xalapa, Veracruz, morenistas denunciaron haber sido rasurados del padrón.
La lista sigue y sigue, pero hay otras formas de violentar el proceso democrático. Torcer los estatutos y reglamentos es otra de ellas, como hizo Sergio Jiménez Bojado este domingo en Colima al reclamar falta de quórum basándose en un recuento muy personal del padrón de militantes.
Mentando madres, el dirigente estatal de Morena abandonó el salón de fiestas no sin antes pasar por la gerencia del centro de convenciones para arreglar con ellos el desalojo del inmueble a la 1 de la tarde.
Los administradores del lugar hicieron valer a rajatabla el horario acordado. Y alegando que tenían que dar oportunidad para la instalación del equipo de luz y sonido para un evento por la noche, no aceptaron prolongar el contrato ni cobrando la hora extra.
La directiva de la asamblea tuvo que sacar la mesa de votaciones al estacionamiento de Allegra, y ahí terminar el cómputo bajo la atenta mirada de los representantes de las diferentes tribus de Morena.

A DOS DE TRES CAÍDAS

Después de que Jiménez Bojado fue expulsado del salón al grito de “¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera!”, la nota de color corrió a cargo de Esteban Meneses Torres, remedo de periodista ciudadano que actúa como infiltrado en los actos de Morena.
Esteban fue perseguido a patadas en el ingreso de Allegra por Manuel Torres Salvatierra, alias El Chato, a quien las redes sociales le atribuyen un pasado como golpeador del PRI en tiempos del gobernador Mario Anguiano Moreno. Los internautas afirman que El Chato sigue vinculado a esos morenistas “morenistas”, que actúan dentro de Morena con espíritu de cuerpo priista.
El escepticismo en las redes sociales respecto a la verdadera filiación política del Chato y de Esteban es tal, que abundan interpretaciones de un pleito simulado. No entienden quienes analizan los videos por qué el ex diputado local del Panal, partido del que antes fue presidente estatal, no metió ni las manos para defenderse de la agresión, no obstante que Meneses dice ser experto en artes marciales.
Lo cierto es que el pleito de El Chato con Esteban ya es viejo, data de cuando el gobierno de Mario Anguiano promovió el desafuero de Meneses Torres porque el entonces congresista local se vio envuelto en un escándalo por agredir impunemente a una maestra con su ya famoso machete.
Parece evidenciar la intención oficialista de manchar la imagen de la asamblea de Morena, la provocación de Esteban y la desproporcionada cobertura mediática tanto de la agresión como de la denuncia que fue a presentar Meneses a una Fiscalía General donde, por cierto, le tienen bien guardada la orden de aprehensión por la agresión a la maestra.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en: www.carvajalberber.com y sus redes sociales.

ADALBERTO CARVAJAL

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