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COLABORACIONES

Pragmatismo vs Ideologías partidistas

Enero 29, 2018

Sin duda hoy estamos observando movimientos políticos inéditos donde en la etapa de precampañas tanto en la esfera nacional como local, los institutos políticos vienen registrando actores políticos que han ostentado en el pasado una ideología política y en este siglo 21 y en época de procesos internos, juegan con otra camiseta o logo partidista con miras de obtener el poder político a través de un cargo de representación popular, ¿pero esto es normal en la arena de la política?. ¡Claro!, el transformarse de forma camaleónica los actores políticos de una ideología y de un partido a otro es normal, pues ejercen el pragmatismo político. El actor político pragmático, actúa guiado por su mera conveniencia política mientras que el actor que practica la filosofía pragmática, favorece las acciones que producen resultados satisfactorios gubernamentales.

Hoy en día la discusión es si un gobernante debe actuar ceñido a principios y valores, o debe buscar la efectividad de sus acciones políticas, pues ha sido eterna y una de las más relevantes en términos de la moral y la política. En un país como México, con una tendencia tan acentuada a valorar las acciones por sus efectos prácticos, independientemente de los medios que se utilicen para conseguirlos, éste es uno de los temas angulares de la discusión pública. De hecho, lo fue en la pasada campaña Presidencial: el fenómeno Peña Nieto consistió en ofrecer proyectos de gobierno pragmáticos como las reformas estructurales en pro de formar desarrollo, generar estabilidad política y económica. Sin embargo, los actores políticos ejercen una encrucijada ideológica, de escoger entre sus ideales y las soluciones prácticas que las circunstancias del momento político reclaman, porque generalmente esa es la tragedia de la política, generar y presentar al gobernado, tipos de soluciones benéficas. Por eso los actores políticos, tienden a incumplir sus promesas de campaña y traicionar sus ideales, así como; el de seguir la opinión aceptada más que ceñirse por el camino correcto. En este contexto, pocos actores tienen el liderazgo para arriesgarse a convencer a sus gobernados de recorrer el camino largo, sembrado en sacrificios e incógnitas, que requieren las mejores soluciones a los problemas que más aqueja a la población. Pero los más exitosos ejercen un liderazgo pragmático, combinando una visión creíble e inspiradora que impulse a los ciudadanos a intentar soluciones conseguibles, con un manejo flexible que regule la tensión creativa que requieren los grandes esfuerzos, para que ésta no se haga intolerable. Un ejemplo palpable y teóricopolítico lo plasma el historiador James T. Kloppenberg; donde tiene publicado un libro sobre las influencias que moldearon el pensamiento de los

Presidentes

Barack Obama y Peña Nieto. En este, Kloppenberg llegó a dos conclusiones importantes: que Obama fue realmente un intelectual, y que su visión política era moldear la filosofía pragmática. Aparentemente los hechos demostrarían lo contrario, que los males políticos de Obama son consecuencia de su falta de
pragmatismo político, de haberse dedicado a sacar adelante reformas impopulares dejando tan insatisfechos a sus aliados de la izquierda como a sus enemigos de la derecha. Pero, sostiene Kloppenberg, las reformas impulsadas por Obama son resultado de su pragmatismo filosófico, orientado a escoger la política más efectiva de acuerdo con la coyuntura histórica. De igual forma las reformas
estructurales impulsadas en el gobierno de Enrique Peña Nieto, obedeció más a ejercer el pragmatismo político, que hacerle caso actores de la izquierda radical y de la derecha que pretendía detener estas mismas. Entonces hoy los partidos políticos en sus respectivas coaliciones electorales, están ejerciendo
más el pragmatismo político que el respeto y acatamiento de su planteamiento ideológico, ya que el pragmatismo es la actitud y pensamiento donde las cosas solamente tienen un valor en función de su utilidad, de su conveniencia camaleónica. Los actores políticos pragmáticos, reducen lo verdadero a lo útil
y consideran que la verdad del conocimiento se encuentra precisamente en aquello que tiene un valor práctico para el quehacer político. Preparémonos los colimenses pues, a observar unas pre-campañas y campañas políticas donde algunos actores que suspiran a un cargo de elección popular, se conducirán o
tomaran decisiones políticas según la cual el único criterio válido para juzgar la validez o verdad de cualquier acción, es considerar sus efectos prácticos. En este sentido, para ellos lo pragmático, es lo cierto, es lo funcional. De allí que se prescinda de las ideologías partidistas y dogmatismos, optando por
hacer aquello que parece más conveniente de acuerdo a las circunstancias y su conveniencia en lo particular, en beneficio de sus aspiraciones políticas sino como siempre el tiempo nos otorgara la razón.

Comentario Final.- A través de esta colaboración expreso mi felicitación al Director General de esta Editorial digital de Lineasdelgadas, por su pasado cumpleaños Roberto recordando a Platón, “el que el hombre cumpla un año más de vida, es ostentar un año más de sabiduría”, mis Felicitaciones.
Mi correo: jamhcom@gmail.com

JUAN ANGEL MAGAÑA HERNANDEZ

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