COLABORACIONES

PERCEPCIONES

Noviembre 10, 2017

La gran mayoría de los socios de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción Delegación Colima (CMIC) que maneja a placer el grupúsculo de ex dirigentes liderado por el constructor Nicolás Soto Beltrán, está más que encabritada porque “percibe” que éste ahora empecinado está en colocar al frente del estratégico Departamento de Licitaciones de esta Dependncia a su allegado proveedor del Gobierno del Estado en el ramo de “Construcción de Obras de Urbanización”, Rigoberto Rodríguez León, para asegurarse las mejores obras para él y sus allegados.
Los quejosos “perciben “ que si Soto Beltrán logra su propósito de hacerse del control de las licitaciones de las obras públicas estatales a través de su incondiconal, habrá cerrado la pinza en beneficio del pequeño grupo de constructores afines a los intereses recaudatorios del Secretario de Planeación y Finanzas, Carlos García Noriega, para asegurarse la tajada del león, las obras más jugosas , en lo que resta de muy corrupta admjstración del disociado gobernador José Ignacio Peralta, mientras que ellos, los tan injustamente marginados por su propios representantes gremiales que se supone debieran apoyarlos , “perciben” que seguirán como los Maderos de San Juan, pidiendo el pan que no les dan, puros huesos que terminan atorándoseles en sus pescuezos.
La inconformidad de los constructores ajenos al grupúsucolo de Nicolás Soto Beltrán es porque “perciben” que el Departamento de Licitaciones es a la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano (SEIDUR)es lo que la Dirección Administrativa a Secretaría de Salud y Bienestar Social (SS y BS), ambos puestos estratégicos para la comisión de actos de corrupción como lo son el reparto a discreción de la obra pública y los contratos de adquisiciones de equipo, medicamentos y material de curación, y que por eso los pelean a muerte los capos de la mafia peraltista que ha resultado más voraz que la anguianista.
La “percepción” geeralizada es que así como José Ignacio corrió por insostenible al ex Director Administrativo de la SS y BS de su gobierno, José Julián Martínez Barreda, a pesar de que su caro amigo israelita Efraín Hendy Zaga se lo había recomendado, debe adelantárseles a quienes con Nicolás Soto a la cabeza amenzan con empoderar donde hay, Licitaciones SEIDUR, a Rigoberto Rodríguez León, dándole pa’ tras al nombramiento para evitarle así una mancha más a su administración como la de haber reincorporado a Eduardo Gutiérrez Navarrete como Director del Instituto Colimense de Infraestructura Física Educativa, “un merecido reconocimiento a su trayectoria y buenos resultados obtenidos en sus encomiendas como servidor público”, según el dueño de la franquicia CEMIC-Colima, Jorge Morales.
Se “percibe” que si José Ignacio Peralta permite que Soto Beltrán y Cia. Se empoderen en el Departamento de Licitaciones de la SEIDUR, se habrá consumado el control total de la asignación de la obra pública estatal en beneficio de Carlos Noriega García y su pandilla , y en detrimento del derecho al trabajo de la gran mayoría de los constructores a quienes no les consuela el exhorto que su dirigente Jorge Morales hace unos días les hizo a las autoridades “para que sus procesos sigan apegados a la normatividad vigente y sean limpios” y presume “no tener compromiso con ninguna persona o institución, somos libres en el actuar”.
En síntesis, se “percibe” que el conflicto de intereses en pueden quedar atrapados Soto Beltrán, Rodríguez León y García Noriega, por su potencial acceso a información privilegiada y la influencia indebida que ejercerán de salirse con la suya, son más que evidentes. ¿O no José Ignacio?

EL ACABO
• Es “percepción” de los mismos construc tores inconformes con su Camara y el gobierno peraltista, que aracias a su muy desaseado desempeño como constructor preferido de Mario Anguiano Moreno y Rafael Gutiérrez Villalobos, “Benito Bodoque” se ha convertido en el corredor (bróker) estrella de la obra pública de la administración peraltista, y que otro empresario del mismo ramo que también hizo su agosto en el sexenio de la ignominia anguianista es de los preferidos del actual. Ambos casos, más el de Gutiérrez Navarrete y otros, se “perciben” como prueba inequívoca de que todo sigue igual tras el cambio de gobernador.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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