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COLABORACIONES

Muñoz Ledo pudo ser un buen Presidente de México

Septiembre 06, 2018

R Á F A G A

JORGE HERRERA VALENZUELA
En estos días cuando comienza el mes patrio, inicia sus labores una nueva Legislatura del Congreso de la Unión, se despide al sexenio de la corrupción y de la impunidad, entra la nostalgia y se recuerda que en los últimos trece años el Presidente de México ha estado ausente en la solemne sesión de apertura de sesiones. Los tiempos han cambiado, los antes opositores a los regímenes constitucionales, hoy, por voluntad de más de 30 millones de electores, están posesionados de dos de los Poderes, el Ejecutivo y el Legislativo y ondean la bandera de la austeridad.
Bueno, pero la nostalgia me invadió al ver presidiendo uno de los eventos importantes –históricamente- a uno de los veteranos de la política mexicana y que a sus 85 años de edad cumple otro de sus sueños. Tiene una larga y cuestionada historia, siempre propiciará los pros y contras en torno a su persona. Fue un brillante orador en sus épocas juveniles, dirigente estudiantil en la Facultad de Derecho, UNAM. Su camino empezó a tomar senderos diferentes en los finales de los años ochenta, renunciando a sus principios partidistas y buscando nuevos horizontes.
Acertaron, estimados lectores, me refiero a Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega. Sin lugar a dudas un mexicano con recia personalidad, desde aquellos días de 1954 cuando en la velada conmemorativa del IV Centenario de la Facultad de Derecho, pronunció una elocuente pieza oratoria e hizo una acerba crítica de la Reforma Agraria: “Nuestro pueblo, dijo, intuye los valores políticos y sociales, y por eso sabe que ha sido engañado…El campesino entregó su más recóndita sangre a la Revolución para hacer más suya la tierra, y ahora por todos los rincones de la patria, se multiplican los esqueletos vacíos de hogares que fueron abandonados en una desesperada búsqueda por sobrevivir”.
Lo conocí por aquellos años, este comentarista era preparatoriano. Porfirio era colaborador de la Revista Ruta Universitaria, dirigida por mi excelente amigo y colega Héctor Murillo Cruz. También guardo grato recuerdo del profesor Porfirio Muñoz Ledo, padre; fue guía en los deportes, mi maestro de Educación Física. El profesor fue el primer director de Capacitación Deportiva en el ya desaparecido Instituto Nacional de la Juventud Mexicana.
INCREPÓ A DE LA MADRID, EN UN INFORME
Bueno, antes de cumplir sus primeros 30 años de existencia Porfirio Muñoz Ledo ya destacaba en el ámbito político y compartía en las andanzas políticas con Joaquín Álvarez Ordoñez, con Augusto Gómez Villanueva, con Jorge Rojo Sánchez, con “El Perro” Oscar Delgado Arteaga y con “El Perro” Juan José Castillo Mota, entre otros que recordamos junto con el abogado y político guerrerense Darío Arrieta Leyva, el taxqueño que fue presidente municipal de Iguala, que perteneció a ese grupo generacional univeritario.
Es en el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez cuando Muñoz Ledo da principio a lo que sería una vertiginosa carrera política-administrativa: subsecretario de la Presidencia, secretario general del IMSS y en 1972 titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, después recibe la encomienda de dirigir el PRI en la campaña del candidato presidencial José López Portillo. Aquí el primer golpe, pues Porfirio figuraba como precandidato pero doña María Esther Zuno de Echeverría determinó que “el bueno” fuera “nuestro amigo de siempre, Pepe”.
Con “Pepe” las cosas no marcharon bien. Muñoz Ledo fue nombrado Secretario de Educación Pública y Augusto Gómez Villanueva lidereaba la Cámara de Diputados. Poco les duró el gusto. Augusto fue enviado como embajador a Italia y su correligionario amigo también cumplió con misión diplomática tanto en la ONU como en la Unión Europea. En la sucesión de López Portillo, Porfirio volvió a ser precandidato, pero la balanza se inclinó hacia el colimense Miguel de la Madrid Hurtado.
Francamente se perdió para siempre la posibilidad de que Porfirio fuese Presidente de México. No dudo que, sin restarles méritos a sus contrincantes, Muñoz Ledo estaba preparado para el cargo más importante de la administración nacional. Conocía la problemática de la época, hombre de amplia cultura, carismático hasta ese entonces, tenía prestigio. Después quiso revolucionar y democratizar al PRI, no encontró apoyo y junto con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano comenzó una batalla que culminó al ser expulsado los dos creadores de la Corriente Democratizadora.
Sin embargo Muñoz Ledo adquirió experiencia en la tribuna parlamentaria. Diputado federal y senador. Fue uno de los fundadores del PRD, partido que dirigió a nivel nacional. En el año 2000 el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana lo hizo su candidato presidencial, pero al final de la campaña Porfirio declinó a favor de Vicente Fox; en otro momento el PRD lo postuló para gobernador del Estado de Guanajuato, argumentando “el derecho de sangre”, porque él nació en el D.F. en el año 1933.
No es el único político que inició e hizo carrera en el PRI, porque como él hay varios que después militaron en el PRD, en el PT, simpatizaron con el PAN y ahora son fervientes representantes de Morena. Su reaparición como presidente, por un año, de la Cámara de Diputados, será la culminación de una trayectoria política que pocos pueden tener en su curriculum.
Quedó asentado en el acta correspondiente a la sesión solemne del último Informe Presidencial de Miguel de la Madrid, que su condiscípulo universitario Porfirio lo increpó cuando rendía su Informe. Muñoz Ledo era el presidente de la Sociedad de Alumnos en la Facultad de Derecho y su primer vicepresidente lo era De la Madrid, el segundo fue el veracruzano Amador Toca Cangas.
jherrerav@live.com.mx

Jorge Herrera Valenzuela

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