COLABORACIONES

MENOS DINERO A LOS PARTIDOS:

Mayo 15, 2017

Reducir el financiamiento a los partidos coincide con los postulados de austeridad y pluralidad de un Gobernador que no cree en el corporativismo.



Adalberto Carvajal



Cuando todos pensábamos que la propuesta de reforma electoral que haría el gobernador Ignacio Peralta se centraría en temas como la reducción de plurinominales, una enésima redistritación y el tema de la elección continuada (o reelección) de alcaldes y diputados locales, la iniciativa del Ejecutivo nos sorprendió al proponer fundamentalmente reducir el financiamiento de los partidos políticos en un 50% durante los años no electorales.

Muchos colimenses se preguntan para qué el mandatario estatal aborda una reforma que primero tiene que darse en el Congreso de la Unión. La respuesta que han dado diversos voceros es que de esta manera Nacho Peralta fija postura sobre un tema polémico (que por atentar contra la partidocracia está en la agenda democrática de los independientes, por cierto) y es congruente con la iniciativa que envió a la Legislatura estatal el propio mandatario en enero.

El mensaje para los diputados locales es muy claro, además, en el sentido que para poder avanzar en otros temas lo mejor sería suscribir y enviar esta iniciativa al Congreso de la Unión. Pues aunque los regañen sus respectivas cúpulas nacionales no es mala idea reducir el financiamiento de los partidos políticos durante los años no electorales, ya que no se justifica que los institutos políticos tengan el mismo nivel de gasto a cuando corre un proceso comicial.

La teoría política sugiere que en años no electorales los partidos trabajan en la construcción de sus bases militantes: despliegan estrategias de afiliación, emprenden programas de formación ideológica y capacitación electoral, amén de realizar campañas sociales que fortalezcan la lealtad de sus clientelas políticas. Pero en la realidad esto ya no ocurre, ni siquiera en los partidos de izquierda abiertamente comprometidos con la construcción de ciudadanía.

El dinero entre campañas se emplea la mayoría de las veces en el mantenimiento de esa burocracia en la que han devenido sus estructuras operativas. De ahí que sea tan fácil acusar a los partidos de ser, antes que verdaderas representaciones ideológicas de los ciudadanos, modus vivendi para una nomenclatura tan codiciosa que el reparto del botín es la principal causa de rupturas internas. Y de ello son otra vez mal ejemplo los perredistas.

Según los cálculos oficiales, si el presupuesto de egresos 2017 contempla 24.2 millones de pesos, en el remoto caso que prosperara la propuesta del Gobernador de Colima –que también han hecho otros mandatarios del país, como el gobernador de Jalisco– este año únicamente se habrían destinado 12.1 millones de pesos a los partidos.

Estos 12 millones ahorrados no parecen mucho dinero en un presupuesto de 15 mil millones de pesos, pero podrían constituir un beneficio directo para los colimenses. Si del erario saldrán 9.5 millones de pesos para otorgar las 5 mil becas de 50% en el costo de titulación para la Universidad de Colima que acaba de anunciar el Gobernador, con esos 12 millones que se le quitaran a los partidos las becas podrían ser casi del 100%.

Doce millones son también la mayor parte del gasto programado de la Secretaría de la Juventud, la dependencia más castigada en el presupuesto estatal con sólo 16 millones de asignación este año.

La propuesta del Ejecutivo se antoja polémica. Hay quienes sospechan que se trata de castigar a la oposición, mientras se diseñan mecanismos extrapresupuestales para el sostenimiento del PRI o, por lo menos, para la supervivencia del Verde. Pero no se puede negar que la propuesta coincide con los postulados de austeridad y pluralidad política de un gobierno como el de Nacho, que evidentemente no cree ya en la fuerza del corporativismo tricolor.

Instalados en el conspiracionismo y ante la eventualidad de que la propuesta del Gobernador difícilmente avance al nivel federal, los partidos políticos que rechacen esta iniciativa serán castigados por un electorado cansado de que la mayor cantidad de recursos públicos invertidos en este país se gasten en maniobras para conservar o alcanzar el poder.

Por supuesto, las instituciones que se esconden detrás de las siglas, representadas por sus legisladores, no aprobarán ésta ni otras iniciativas exóticas como “sin voto, no hay dinero”, con la que el legislador independiente Pedro Kumamoto plantea reducir la prerrogativas de los partidos precisamente en años electorales.

AL MAESTRO CON CARIÑO:

Porque han sido varios los lectores que coinciden en el siguiente reclamo, acuso recibo, aunque parezca que le estamos haciendo una campañita al secretario general de Gobierno.

“¡¿Cómo se te ocurre decir que manden a Arnoldo Ochoa a la Secretaría de Educación?!”, me reprocha un usuario de las redes sociales, asumiendo que la propuesta es mía cuando en realidad aquí simplemente consignamos lo que se llegó a comentar como una posibilidad en el caso que hubiera cambios en el gabinete, dado que el funcionario es profesor normalista.

“¿Qué te han hecho los niños, los maestros y los padres de familia?”, añadió ese mismo lector.

Por cierto, desde diferentes cuentas me reenviaron el supuesto informe del Centro de Control y Evaluación de Confianza en el que Ochoa González resulta “reprobado” en razón de haberse “encontrado en su examen médico padecimiento de Diabetes tipo II y Alcoholismo”.

Sobra decir que el documento es falso. Para poder afirmar que Arnoldo Ochoa no es apto para desempeñar un cargo sancionado por la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, bastaría acreditar que incumple cualquiera de los diez mandamientos.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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