COLABORACIONES

MEDICIÓN DE FUERZAS

Septiembre 18, 2017


José Luís Santana Ochoa


Muy a tiempo, el Director del Instituto Mexicano de la Juventud, Juan Manuel Romero Coello, se deslindó públicamente de su ahora ex protegido político, el finlandés Óscar Javier Hernández Rosas, a quien reconoció habérselo recomendado a su ex amigo el disociado gobernador José Ignacio Peralta, para que ocupara el cargo de Secretario de Educación, pero condicionada su permanencia en el mismo a los resultados de su desempeño, mismos que hasta la fecha no han sido satisfactorios sino todo lo contrario. Luego entonces, si a pesar de los pesares el conflictivo funcionario sigue en la nómina peraltista, la culpa por sus desaguisados es del bilingüe amigo de Enrique Peña Nieto egresado del ITAM y de Essex University, de nadie más.
Los agravios que el desquiciado Óscar Javier Hernández Rosas le ha hecho al magisterio colimense han sido tantos y tan graves que provocaron la santa indignación de los tradicionalmente tolerantes, institucionales y aguantadores dirigentes de las secciones VI y XXXIX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que no cejarán en sus presiones hasta poner la regordeta figura de su contraparte patronal de patitas en la calle. Nada más pero tampoco nada menos, pues si se doblan entonces no se la van a acabar con su propia gente. Advertidos están.
La suerte de Óscar Javier Hernández Rosas está echada a las huestes magisteriales que a estas alturas del diferendo se sienten ya más traicionadas por el distante mandatario estatal que en campaña les prometió felicidad y seguridad a los colimenses y a ellas justicia y gracia como aliadas políticas, que por el mismo secretario finlandés a quien José Ignacio respalda hasta la ignominia. Éste, en lugar de atender personalmente en persona a los dirigentes magisteriales, los ninguneó enviándoles en su representación a uno de los muchos asistentes personales que tiene, en una actitud muy suya de no verlos ni orlos, mucho menos mirarlos y escucharlos.
En lugar de atenderlos como sus aliados políticos que lo llevaron a la gubernatura del estado en 2016, José Ignacio les echó encima a la prensa a su servicio liderada por los bandoleros porteños para que les atizara duro, tupido y mucho, como a Bucho, chillidos de cochino a los que los líderes sindicales así injusta y deslealmente tratados han puesto oídos de matancero, pero que han radicalizado a las bases al grado de exigir ya el cese fulminante de Hernández Rosas como única salida al conflicto que ha escalado por el manejo simplista que el propio disociado gobernador ha hecho del mismo con la amenaza incluso de aplicarles todo el peso de la ley a los protestantes si descuidan la prestación de los servicios educativos que tienen encomendados, balandronada peraltista que los encabronó todavía más de lo que ya estaban.
Dirigentes y bases de las secciones VI y XXXIX del SNTE condenan el doble discurso del finlandés todavía Secretario de Educación, Óscar Javier Hernández Rosas, quien en público expresa palabras de tolerancia y civilidad para ellos, pero a través de los bandoleros columnistas a su servicio los agrede sin razones ni argumentos válidos por haberse atrevido a movilizar al magisterio colimense para correrlo a escobazos del cargo al que nunca jamás debió haber llegado. Montado en su macho, el disociado gobernador lo defiende como gato boca arriba en lugar de reconocer que se equivocó al nombrarlo pero todavía más al sostenerlo contra viento y marea, y proceder más rápido que inmediatamente a mandarlo con su destemplada música muy lejos de aquí.
La base magisterial está con sus líderes porque la causa que enarbolan y defienden es justa, va más allá de las cuestiones meramente salariales para llegar a la condena de las actitudes y comportamientos autoritarios y prepotentes de un tipo que simple y llanamente diseñado no está para el servicio público porque carece de vocación y sensibilidad para tratar a las personas. La arbitrariedad y el nepotismo que caracterizan las decisiones del pelón Hernández Rosas debieran haber bastado para que al entrón lo hubieran corrido a palos, n ha sido así y por ello está pagando las consecuencia en una medición de fuerzas de la que no saldrá bien librado. Y el domingo 01/07/2018 está cada día más cercano. ¿O no?
EL ACABO
El daño a los miles de trabajadores al servicio de la SEP-Colima y sus familiares está ya hecho y es políticamente irreparable. En su próxima cita a las urnas le cobrarán a José Ignacio y a su PRI las facturas de rigor. Al tiempo.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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