COLABORACIONES

LA HORA CIUDADANA

Mayo 17, 2017

Las elecciones locales y federales concurrentes de 2018 en Colima deben ser la gran oportunidad para que en ellas participen como candidatos y candidatas a los diferentes cargos de elección popular que en ese año estarán en juego, hombres y mujeres con rostros y perfiles personales y profesionales que obren el milagro de atraer a las urnas a los ciudadanos cansados de tanto circo, maroma y farsa partidistas, de los vividores de siempre, de la excusas que esgrimen los dueños de las franquicias partidistas de que no hay mejores opciones que los melones o las sandías, los malos o los peores, los mediocres por conocidos que los mejores por conocer.

Gente valiosa la hay en las universidades, el sector privado de la economía, las organizaciones gremiales, el medio empresarial, la administración pública en los tres poderes e igual número de niveles de gobierno, las organizaciones no gubernamentales, el deporte, la cultura y la sociedad en su conjunto, incluidos los partidos políticos mismos, y no es trabajo dar con ella si se lleva a cabo una inteligente y eficaz búsqueda, reclutamiento, para identificarla y convencerla a que dé el gran paso, el tránsito, la transferencia, hacia la arena político-electoral.

Como sería mucho esperar que quienes explotan los muy rentables negocios familiares y grupales que para ellos han sido los partidos políticos, se apliquen en serio y a fondo a la tarea de identificar a los mejores de los mejores colimenses para invitarlos a participar como sus candidatos independientemente de su filiación partidista o ausencia de ella, en espacios periodísticos como TAREA POLITICA se les dará una ayudadita presentándoles poco a poco a los lectores interesados en el tema de las buenas opciones que hay para echar mano a la hora de las nominaciones de candidatos y candidatas.

Más que reciclar cartuchos quemados como lo han hecho desde que el travestismo interpartidista se puso de moda en Colima en el año 2003, los partidos políticos deben encontrar la fórmula para presentarle a los electores en 2018 a sus mejores militantes y a ciudadanos sin siglas ni colores partidistas tatuados en pecho y espalda , pero de real valía. Como nunca antes en la moderna historia electoral del país y del estado, la gente orientará su voto más por la persona del candidato que por el partido que lo abandere. Primero el mono, o la mona, y después las siglas y los colores.

Los partidos que logren la mejor mezcla de candidatos con militancia y ciudadanos sin ella podrán salvar el rechazo social que se han ganado a pulso con sus hechos de nepotismo, intereses patrimonialistas, corrupción, solapamiento e impunidad. Como el horno electoral del 2018 no estará para bollos, más les valdrá a los dirigentes de todos los partidos políticos atemperar el mal humor de la gente poniéndose al servicio de ella y no al revés volteado como siempre lo han hecho.

Pasando la “calma chicha” del mes de mayo empezará a elevarse paulatinamente el calor preelectoral y las inquietudes de participación política-electoral de cara al 2018. Si el dizque jefe político del estado y mandamás de su perdedor partido, José Ignacio Peralta, le destina ya el 80% de su semana suiza a la política y sólo el 20% de la misma a la administración, en adelante alcaldes, senadores, diputados federales, legisladores locales y regidores harán lo propio generando un ambiente de auténtica rebatiña por los cargos de elección popular a dirimirse en las urnas el primer domingo de junio del año entrante. Los únicos que no podrán dobletear chambas y trabajo político, se supone, son los funcionarios de los tres niveles de gobierno, al menos que se retiren de sus cargos para abrirse de capa.

El distractor trianual que son las contiendas político-electorales puede obrar el milagro de que la gente aparte un poco su vista de los graves problemas de inseguridad, desempleo, ingresos económicos insuficientes, marginación, impunidad, injusticia, etc., que la aquejan. Para que de tal ejercicio más o menos democrático surjan mejores representantes populares, partidos políticos y ciudadanos deben privilegiar la civilidad, la apertura y la actitud incluyente, y entender que ha llegado ya la hora ciudadana, de los y las sin partido.


EL ACABO

La participación en el próximo proceso electoral de todos los interesados en un Colima de verdad mejor para sus habitantes, es fundamental para que en 2021 cuando vuelva a disputarse la gubernatura los electores colimenses tengan alternativas, no como sucedió en 2015 cuando tan malo fue el gallo alequín tricolor como el azul.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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