COLABORACIONES

Hablemos de colores

Febrero 24, 2017

A los partidos, además de su ideología, se les identifica por sus colores, sobre todo, en tiempos electorales. En ese sentido, esta semana nuestros flamantes diputados, legislaron y decidieron, que los edificios públicos no sean pintados con el matiz de la fuerza política en el poder.
Pudiéramos decir que es un acierto de los señores legisladores si no fueran tan hipócritas, porque sus intenciones, van dirigidas a exhibir y a denostar a un solo partido y a algunos alcaldes, de un instituto que hizo ver mal en las pasadas elecciones la hegemonía tricolor.
Nuestros tribunos, aplican el pensamiento de Marco Aurelio, olvidan todo muy pronto, para pronto ser olvidados, y es que desafortunadamente apelan a esa característica del ser humano, a esa virtud que nos distingue por ser de memoria corta, lo que nos vuelve incapaces de cobrarles la factura a futuro y más cuando hacen acto de presencia con dádivas electoreras.
Hoy las damas y caballeros responsables del poder legislativo del congreso, están más preocupados por asuntos de colores, que por darle hacia adelante a una nueva ley de pensiones que evitaría el colapso financiero de las instituciones vinculadas al sector público.
Les preocupa más el entablar confrontaciones entre ellos mismos y autoridades municipales, en lugar de trabajar por un equilibrio en la autorización de pensiones, porque sigue sin resolverse el asunto de las jubilaciones tan jugosas para unos cuantos, y más, cuando esos cuantos son personajes identificados con los cotos de poder priistas.
Esas son las prioridades en el congreso, además de amordazar al gremio periodístico en todas sus ramificaciones, con una ley fallida que les tuvo que echar abajo el jefe de la nueva mayoría, es decir, el gobernador, ya que esto, le ahorraría al ejecutivo y legislativo un conflicto gratis con la Suprema Corte de Justicia.
Este tema de los colores, sinceramente lo veo desde ahora muy negro, seguramente ha de ser porque a partir de los próximos tres meses, es el tono que predominará en los edificios públicos, y no se crea, parece que este obscuro panorama ha prevalecido en nuestro ambiente con tantas malas noticias, en lo económico, social y político, por lo menos, en los últimos 5 años, de los cuales, en el último, se agravó con el nuevo gobierno, ese que prometió que íbamos a vivir felices y seguros.
En fin, la mayoría de los colores convencionales, forman parte de la identidad de los distintos partidos, o quizá, pretendan pintar al estado de rosa, otro matiz que no ha sido empleado por esas corrientes ideológicas, porque es un profundo deseo en las altas esferas tricolores, que así sea el mundo por lo menos para nosotros los colimenses, rosa, rosa rosa.
• Mi óptica
Hablando del asunto este tan escabroso de la ley mordaza, no sé qué sea más lamentable, si el espíritu y origen de la misma, o que los diputados no lean los dictámenes, parece ser que la más grande cualidad de los integrantes de la actual legislatura, es cobrar y fungir como una verdadera casa de la risa.
• Por cierto
Hoy se conmemora el día de la bandera, de la cual, históricamente el partido hegemónico en nuestro país, secuestró sus colores, y antes de irme, ya que no se pueden utilizar elementos que presenten indicios de promoción electoral en su tonalidad, confío en que los señores diputados exhortarán a gobierno del estado a cambiar el verde, blanco y rojo de las nuevas placas vehiculares, y que al leer mi humilde punto de vista, no se pongan amarillos como José, uno de los dos amigos que venían de Mapimí.

JESUS MARTÍNEZ

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