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COLABORACIONES

GOLPE DE PARTIDO

Febrero 01, 2018


José Luís Santana Ochoa


El que le acaba de volver a propinar Fernando Moreno Peña al Revolucionario Institucional veintiún años después del primer asalto por él perpetrado desde su guarida en la Universidad de Colima, que le permitió usurpar la candidatura a gobernador que perdió en las urnas ante el panista Enrique Michel Ruiz, pero recuperó gracias a las ‘concertacesiones’ salinistas. En las elecciones de 1997 el ahora virtual candidato del PRI a senador de la República llevó a la derrota a la mitad de sus acompañantes que pretendían ser alcaldes o diputados locales; también, una de las dos diputaciones federales entonces en juego. Desde entonces, elección tras elección, su partido, “su” de propiedad no de pertenencia, ha recibido la repulsa ciudadana de la que se han beneficiado los panistas colimeños.
Hay que recordarles a los electores surgidos como tales en las últimas dos décadas, quién es y quién ha sido el político que llegó a presumir que en seis años como gobernador había acumulado más riqueza que los empresarios Brun en cien, el usurpador de profesión que manejó como negocio privado a la Universidad de Colima que opera con dinero público, y a placer otorgara plazas laborales e inscripciones a estudiantes en preparatorias y carreras. Para que los ciudadanos post 1997 conozcan la turbulenta historia del ambicioso manipulador Moreno Peña, hay que recomendarles consultar la hemeroteca del Diario de Colima de ese año e inmediatos anteriores y posteriores. Las trapacerías que como delegado del CEN del PRI cometió en varios estados de la República de donde fue corrido a palos , da para otra entrega de Tarea Política, no se diga de narco temas como el avecinamiento en Colima bajo su mandato de Ignacio ”Nacho” Coronel Villarreal, por ejemplo.
A la cabeza de la pandilla dizque universitaria, Fernando Moreno Peña pretende llegar el 1 de septiembre próximo al Senado de la República donde ya le calentó la curul Hilda Cevallos Llerenas, y reelegirse en 2024. Para compensar en parte a la cuauhtemense Mely Romero Celis a quien hace dos años le hizo manita de puerco para que le dejara por tres la senaduría a la “señora Hilda”, la impuso candidata a diputada por el Primer Distrito Electoral Federal. La bonitilla mujer cuyo carácter, valor y firmeza flaquearon ante las presiones que sobre ella ejerció Moreno Peña para que emigrara a la Secretaría de Agricultura del Gobierno Federal donde le fue como en feria, tendrá que justificar su injustificable abandono justo a la mitad del encargo de senadora que le confiaron los ciudadanos en los comicios de 2012.
El otro compañero de fórmula de Femando Moreno Peña, el porro porteño ex presidente de la Federación de Estudiantes Colimenses, Francisco Zepeda González, comparte con él las antipatías electorales de buena parte de los manzanillenses, incluidos los priistas que han vuelto a ser marginados de las oportunidades de participación como candidatos en las próximas elecciones. Si el pupilo de Moreno Peña sueña que por ir acompañado esta vez de quien el domingo 01/06/2015 lo apaleó inmisericordemente en las urnas al son de dos votos a uno, Gabriela Benavides Cobos, la va a librar, está muy equivocado. En la tarde noche del domingo 01/07/2018 lo comprobará.
Al rechazo ciudadano que a pulso se han ganado Fernando Moreno Peña, Francisco Zepeda González y Mely Romero Celis, hay que agregar los negativos que por ser peraltistas y peñistas a la vez tendrán que remontar. En la misma situación están todas y cada una de las “hechuras” fernandistas que contenderán por alcaldías y diputaciones. En su oportunidad habrá que identificarlas para que los electores no respalden gato por liebre. En su padrinazgo y patrocinio fernandista llevarán la penitencia.
Los priistas leales, institucionales y disciplinados hasta la ignominia como su dirigente estatal Rogelio Humberto Rueda Sánchez, según apunta Adalberto Carvajal Berber, “están convencidos que Moreno Peña sí cumple sus acuerdos, en contraste con las indecisiones que han caracterizado la conducta política del gobernador Ignacio Peralta, y garantiza en el oficialismo cierto liderazgo, el mismo que el gobernador Peralta se niega a asumir, ya sea por una convicción democrática, por una falta de identificación con el PRI o por simple estrategia electoral”, la cuestión es que sus votos no le ajustarán para ganar; además, no va por la gubernatura donde podría darles acogida y abrigo a los desamparados por José Ignacio.

EL ACABO
• Fernando Moreno Peña es más vulnerable como candidato ahora que en 1997. Al tiempo.
• Si todos los guaruras que protegen a FMP votaran por él, a lo mejor ganaría.
• Hay muchos porteños que desean tener dos senadoras en los próximos seis años, Gabriela Benavides Cobos y Gretel Culin Jaime. Para lograrlo, promueven el voto a favor del candidato de la Coalición “Por México al Frente”, Leoncio Morán Sánchez.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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