COLABORACIONES

EL ECOPARC DEBIÓ HABER SIDO ZOOMAT:

Mayo 17, 2017



Políticos híbridos como Rafael Moreno Valle son la alternativa al núcleo peñista, incapaz de frenar la embestida electoral de López Obrador.



Adalberto Carvajal



Hay dos cosas que no van a cambiar en el antiguo parque regional metropolitano: el nombre del espacio que homenajea a la primera gobernadora en la historia del país, Griselda Álvarez Ponce de León, y la ubicación del centro de convivencia de la tercera edad que ahí ha venido funcionando.

Los adultos mayores podrán continuar con sus clases y no se les cobrará ni un peso por ello. Aunque sospecho que los concesionarios aspiran a que el reloj biológico y la crisis inmobiliaria que va despoblando al primer cuadro, hagan su trabajo.

El nombre del parque y el objetivo del centro de convivencia son intocables en razón de un decreto que data del sexenio de la Maestra y que, en tanto fueron aprobados por el Congreso, tienen más fuerza jurídica que el contrato de privatización del llamado Ecoparc.

La connotación ecológica del nuevo nombre es discutible pues se trata de un zoológico africano o, como les dicen ahora, de especies exóticas. Y hemos dicho que en un estado con la biodiversidad de Colima, mereceríamos otro tipo de propuesta ambiental.

Es la tierra natal del conservacionista Miguel Álvarez del Toro (primo de doña Griselda), quien fundó y dirigió hasta su muerte un zoológico de especies nativas que lleva su nombre (ZooMAT) al oriente de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, donde se exhiben exclusivamente animales del estado de Chiapas, algunos en espacios abiertos y siempre aprovechando la condición natural del terreno para simular el hábitat de especies que, en varios casos, se encuentran en peligro de extinción.

Antes que un refugio para leones e hipopótamos, para osos, tigres o cualquiera de esas especies que abundan en el mercado negro a raíz de la prohibición a los circos de montar números con animales, considerando además que ya existe uno de esos zoológicos africanos muy grande en Guadalajara y que la antigua huerta de los Garibay no tiene las dimensiones para contener “praderas” (el concepto de “jaulas” es obsoleto) por donde puedan deambular jirafas ni elefantes, en Colima requeríamos un ZooMAT no un Ecoparc.

Con una mínima inversión el parque regional podría haber albergado un aviario ejemplar y un moderno herpetario (instalación destinada a la cría y exhibición de reptiles y anfibios, que sería la suma de los cocodrilarios, tortugarios, serpentiarios e iguanarios que nos gusta promover en Colima) con la maravillosa fauna regional.

En uno de los parques naturales de Cancún (concesionados a particulares y donde cobran la entrada tan cara como en Disneylandia), una de las atracciones es un mariposario. Pero hasta en un lugar como Xcaret que fue concebido como parque de diversiones, la exhibición de las especies nativas es la cara visible de un sólido programa de conservación, reproducción y reintroducción a su hábitat de especies en peligro de extinción. No atienden a los animales nomás por ganar dinero.

Se alega que los niños del siglo XXI ya no necesitan zoológicos ni circos para ver a las fieras de cerca, pues para eso tenemos cine, televisión e internet. No estoy de acuerdo, la experiencia visual no sustituye la emoción de estar en relativo contacto con los animales. Ojalá algún día la realidad virtual produzca la misma sensación, incluso, que el trabajo de un buen taxidermista. Pero la administración de un zoológico africano requiere ingresos que no sé cómo los van a obtener los concesionarios del Ecoparc con el modelo de negocios que han esbozado.


El principal ingreso de un zoológico son sus entradas, y para que un inversionista elija venir a una ciudad con tan pocos habitantes, es necesario generar incentivos. La disculpa a por qué la administarción de JIPS va a absorber los gastos fijos, es que si el Gobierno no brinda facilidades a los empresarios que arriesgan su dinero en Colima, esas inversiones se irán a estados con mayor población, donde el proyecto empresarial es por sí mismo viable.

Ojalá el Ecoparc resulte mínimamente rentable. No olvidemos que fue la precariedad con la que se daban la mayoría de los espectáculos circenses, lo que les dio armas a los ecologistas para satanizar a los domadores. Mientras que muchos zoológicos particulares terminaron abandonados cuando el sujeto que los sostenía por capricho perdió el interés, la libertad o… la vida.

Y no perdamos de vista que ha sido el afán de los zoológicos por completar su catálogo de animales en poco tiempo, lo que alienta prácticas de tráfico de especies (con lo que implica, entre otras cosas matar a la madre para hacerse de la cría o matar al macho dominante para hacerse de toda la manada). Por lo mismo, entre zoológicos está prohibido vender animales. Sólo se pueden donar, intercambiar o prestar individuos, principalmente con el fin de buscarles pareja.

Esperaremos a que los concesionarios del Ecoparc muestren a las autoridades federales del medio ambiente los documentos que acreditan el origen de todos y cada uno de los animales que se exhibirán en Colima.

LA POLÍTICA HÍBRIDA:

En la presentación del libro Fuerza del Cambio, obra con la que el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, se promueve como aspirante a la Presidencia de la República sin arriesgarse a una eventual acusación por actos anticipados de campaña, se congregó no sólo la vertiente del PAN que lo apoya (como la alcaldesa de Manzanillo, Gabriela Benavides, o el diputado local Riult Rivera) sino también actores políticos identificados con el oficialismo.

La cobertura informativa del evento fue muy distinta a la que tuvo aquella visita del mandatario poblano en la campaña de Jorge Luis Preciado a la gubernatura, cuando en diversos espacios de opinión la prensa local lo acusó de estar invirtiendo en Colima el tiempo y los recursos que debiera gastar en su estado y con sus gobernados.

Lo que cambió e hizo fuerte a Moreno Valle es que él encarna la política híbrida: se trata de un cuadro de Acción Nacional que en realidad se formó en el PRI y comenzó a destacar como parlamentario a las órdenes de la entonces dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, junto a figuras hoy tan encumbradas como el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el gobernador (panista) de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, o el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Roberto Campa, así como otros ya caídos en desgracia como el ex gobernador de Coahuila y ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira.

Con cartas marcadas metidas en las barajas de los dos partidos que han gobernado a este país en los tiempos modernos, los políticos híbridos se yerguen como la alternativa a la propuesta de continuidad del núcleo peñista, hoy incapaz de frenar la embestida electoral de López Obrador.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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