COLABORACIONES

De borrachos y de meones

Diciembre 14, 2017

Jueves 14 de Diciembre 2017


“Hay políticos que son como los pañales desechables: hay que cambiarlos y por la misma causa”
FLORESTÁN.
www.enlacemanzanillo.com G8 Independiente
Javier Montes Camarena * Locutor y Periodista.
Déjenme decirles que: Ante las muy evidentes irresponsabilidades, abusos y frivolidades con la que tres secretarios del gabinete del Gobernador Nacho Peralta se conducen en su forma de beber, es urgente y necesaria la intervención de Alcohólicos Anónimos (AA)
Las cualidades de un funcionario determinan el grado de aprecio que recibe de sus familiares, amigos, o de un segmento de la sociedad cuando se trata, como es el caso, de personas públicas.
Hay un asunto de alcoholismo oficial que, como sociedad tendríamos no sólo que reflexionar sensata y seriamente sino conocer abiertamente porque la vida pública en el Gobierno de Colima se ha envilecido de tal manera que vemos con naturalidad el desfile de sujetos “raritos”, maricas, borrachos, deshonestos, estúpidos, ladrones y corruptos que transitan por los cargos públicos del estado de manera impúdica.
Es poco probable, pero si Arnoldo Ochoa González, Javier Castaño Suárez e Ignacio Federico Villaseñor Ruiz se sentaran a platicar en torno de una mesa de cantina de su manera de beber, sin duda, terminarían disfrutando una charla muy sabrosa.
Éste trio de políticos “Chupamaros” son blanco del fuego amigo y enemigo y, esta semana como en muchas otras reciben, un día sí y otro también, criticas al por mayor.
“Los tres alegres compadres” desde la óptica enrevesada de sus malquerientes internos y músicos que los acompañan en la mexicana alegría provocan que no se les tome en cuenta (ni falta que hacen) en el desorden llamado Gobierno de Colima.
Sin detallar la audacia y la experiencia política del secretario General de Gobierno Arnoldo Ochoa González con la cual ha logrado sobrevivir políticamente, el haber sido gobernador (interino) es su más grande logro, hoy, no es ya interlocutor político válido, trata, sí, de reponer cierta institucionalidad y, hasta si se puede, coherencia política pero, Nacho Peralta NO lo quiere y termina degradándolo enviándolo de pajecito del gobierno a inaugurar negocios, ferias, foros, recibimientos, charreadas, charlotadas, arrejuntes y bautizos.
Si pese a su martirio logra terminar su encomienda, Arnoldo Ochoa tendrá que cuidarse de que quieran doblarlo y, así, facilitarles la tarea a sus enemigos de enviarlo al rastro político. De él depende. El trago lo ha minado.
No exento de contradicciones, tribulaciones y marometas el secretario de Seguridad Pública Javier Castaño Suárez, a quien, más de una vez se ha dado por muerto, le encanta resucitar sin que haya solicitud de por medio.
Éste marino soltó las amarras de las naves donde encontró y le dieron refugio, “hombre del arma” que construyó su propio astillero para que nunca falten los toneles de bebidas espirituosas, la seguridad pública es para él un asunto que no le quita el sueño ni le importa y más cuando el aguardiente se le sale por las orejas. Caso perdido.
Todo un aventurero ha resultado el secretario de Salud y Bienestar Social Ignacio Federico Villaseñor Ruiz, bueno para el chupe, sus excesos lo han remitido ya varias veces en estado burro a emergencias hospitalarias para cortarle los cuetes de nevero que se receta él mismo.
El tipo vino a ver que se lleva y, de paso, completar su tiempo para jubilarse como secretario de Salud con una millonaria pensión, no sin antes ser partícipe y cómplice de la mega-corrupción en ese sector, en esa secretaría no hay ni dirección ni destino, el doctor Villaseñor Ruiz sigue empeñado en seguir cantando: “Estoy en el rincón de una cantina”. Beodo el galeno.
Desde esta perspectiva, la Administración de Nacho Peralta requiere encontrar otros escenarios y otra liturgia. Y es que estos tres secretarios están muertos en vida y, ante esto, poco puede hacerse. Pero frente a la vida mucho.
Casi a punto de iniciar su tercer año de Gobierno, la administración no tiene ni estrategia ni inteligencia, mucho menos rumbo, en Colima no se vive ni feliz ni seguro, se vive, sí, de ocurrencias lanzando como bola rápida la Ley de Pensiones y NO les resultó, se metieron en un callejón sin salida que los lleva directito a descarrilarse. Es increíble.
Pero qué importa Los Tres Chupamaros le ponen la mexicana alegría a macarena. ¡Salud!
Ahí se ven.
ENLACITOS
No me equivoqué: El secretario de Administración y Gestión Pública del Gobierno de Colima “El Bara, bara” Kristian Meiners Tovar me dio la razón. Sí es un estúpido, su estupidez de querer “carrancerarles” 30 % menos en el pago de aguinaldos a los trabajadores del Gobierno del Estado pensando que no reclamarían lo hicieron ver no sólo como lo que es (un estúpido) sino como un corrupto sinvergüenza.
Liturgia de un ladrón: Con bombo y platillos se anuncia el arribo a la API de Lázaro Cárdenas, en Michoacán de un ilustre bribón, un ladrón de siete suelas que por lo bajito se llevó (en mi pueblo le dicen de otra manera) más de mil millones de pesos de la administración corrupta del exgobernador Mario Anguiano Moreno.
La rata en cuestión enfrenta acusaciones de corrupción en el Congreso de Colima. Jesús Orozco Alfaro es el nombre de tan distinguido hampón colimense del que varios se sienten muy orgullosos.
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JAVIER MONTES CAMARENA

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