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COLABORACIONES

DOS AÑOS PERDIDOS

Febrero 15, 2018


José Luís Santana Ochoa


Los que lleva como gobernador de Colima el disociado de lentes que engañó a una parte de los electores colimeños con su bilingüismo, credenciales del ITAM y Essex University, supuestas relaciones políticas y empresariales del más alto nivel, perfil de ciudadano del mundo desarrollado, querido de las mujeres y apreciado de los hombres del poder, tierno con los niños, galante con las mujeres, implacable con los tiranos, como Kalimán, y otros oropeles con los que sus promotores, que ahora se hacen los occisos o fingen demencia, se lo vendieron al pueblo al que le prometieron seguridad y felicidad bajo su mandato que ha resultado una gran decepción.

Dos años de promesas incumplidas; también, de violencia corrupción e impunidad nunca antes vistas; de estancamiento económico, porque el finlandés titular del ramo, Domínguez Ahedo, salió igual de díscolo y paseador que su jefe José Ignacio; de inseguridad, porque sus secretarios nunca funcionaron, en especial Francisco Javier castaño Suarez que se trajo a Colima una pandilla de más de 50 malandrines jarochos Duartistas con él, y siempre anduvo en la fiesta libando a placer ; de graves deficiencias en salud, porque el chilango Villaseñor Ruiz solamente se apersona en su Dependencia tres medios días a la semana, las tardes puro brindar, y desde el inicio hace un año de su pésima gestión le entregó el negocio de las adquisiciones y los contratos de proveedurías al israelita Efraín Hendy Zaga.

En dos años José Ignacio se ha ganado a pulso el título de “peor gobernador en la historia del estado de Colima”. Su desprecio por el partido que lo acogió, Revolucionario Institucional; desaseada e indebida intromisión en la vida interna del Acción Nacional y Movimiento de Regeneración Nacional, principalmente; descarado nepotismo y trato privilegiado a las y los amorosas (os); súbito enriquecimiento a todas luces explicable; y desinterés por la mala suerte de los colimeños de quienes es tan extraño y ausente, según encuesta realizada por la Revista 32, lo tienen con el 90.1 % de desaprobación social. Solamente aprueba su desatinada y desastrosa gestión el 8.4; al restante 1.5% le vale madres, ni le va ni le viene.

Miles de vidas perdidas y miles más afectadas en sus patrimonios y bienestar, en su salud y expectativas de mejora y desarrollo porque su farolero e incompetente gobernador solamente se interesa en los “moches, entres o retornos” sobre obra pública y compras de todo tipo que religiosamente le recauda su concuño Carlos García Noriega desde la Secretaría de Planeación y Finanzas. Los colimeños sobreviven con el “Jesús” en sus bocas, encerrados en sus casas, temerosos de ser las siguientes víctimas de la delincuencia por él tolerada.

La compra truqueada del predio “La Campana” , la trácala con el Parque Regional Griselda Álvarez Ponce De León, la compra triangulada del predio rural para la eventual mudanza de la Zona Militar, los más de 800 millones de pesos que andan danzando en el proyecto de la creación y equipamiento del Centro de Coordinación, Control, Comando, Comunicación, Cómputo e Inteligencia (C5i), el nachotarjetagate, entre otras grandes transas, son las razones por la cuales José Ignacio Peralta se mantiene en el cargo a pesar de que sabe que en los dos años que lleva en el mismo no ha dado pie con bola, ni dará.

Mientras José Ignacio siga embolsándose lo que cree suyo, los homicidios, levantones, narcotráfico, robos, extorsiones, etc., continuarán; también, la corrupción y la incompetencia porque se sabe impune, inalcanzable por el mal humor social que puede convertírsele en ira incontenible. Lo único positivo derivado del hecho de que ya cumplió dos años en el cargo es que si los colimeños deciden correrlo a escobazos no habrá necesidad de que el Congreso del Estado convoque otra elección extraordinaria como la de 2016. Es decir, no les saldrá tan caro deshacerse de él de una buena vez y para siempre.

En dos años del “Vas a vivir feliz y seguro”, José Ignacio ha propiciado con su indiferencia que Colima puntee las listas de entidades con mayores índices de inseguridad al grado de que los gobiernos de Estados Unidos y Canadá lo han puesto ya en la lista negra para que sus ciudadanos no la visiten, de manera especial, las ciudades de Colima, Manzanillo y Tecomán, lo que se ve que le vale una pura y dos con sal.

EL ACABO

• ¡Renuncia, José Ignacio, renuncia¡ debe ser el grito que se lance alto y fuerte en toda la geografía estatal.

• A José Ignacio se le siguen escapando cientos de ovejas de sus corrales tricolores. Primero fueron los priistas porteños; luego, los de Armería e Ixtlahuacan; ahora, los de Tecomán. No tarda en quedarse solo con su mal pastor Rogelio Humberto Rueda Sánchez.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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