54.158.52.166

COLABORACIONES

Colima en las llamas del infierno

Enero 17, 2018



Bastaron unos cuantos bultos sobre la banqueta de Casa de Gobierno, que simulaban cadáveres embolsas negras como los que suelen dejar los grupos delictivos, y cartulinas con mensajes alusivos a la inseguridad que vive la entidad, para despertar la indignación de José Ignacio Peralta Sánchez, quien en respuesta a la peculiar protesta encabezada por mujeres colimenses, las acusó de lucrar políticamente con el tema de seguridad y de generar pánico e incertidumbre entre la población, como si los ejecutados, decapitados, desaparecidos, y toda clase de delitos que se comenten en la entidad todos los días, fueran producto de la imaginación de un borracho.

Quizá el inquilino de Casa de Gobierno pensó o le hicieron creer, que con mantener a la gavilla de “cómplices del silencio” a su servicio le bastaría para que en el estado, el país y el mundo, no se hablara de la crisis de inseguridad y violencia que se vive en la entidad, pero como no hay mentir que dure cien años, tuvieron que ser los gringos con su Alerta de Seguridad quienes desnudaran al Gobernador, al ubicar a Colima como una de las entidades más peligrosas de México, con un nivel comparable a países como Irak, Siria y Somalia; Alerta que se vuelve irrefutable tras los cerca de dos mil homicidios cometidos en menos de dos años de gobierno de Ignacio Peralta, aunados al medio centenar de personas ejecutadas en los primeros 15 días del 2018, dejan en claro que el gabinete de seguridad de la administración peralista, no solamente han fracasado, sino que su estrategia de seguridad ha sido de ocurrencias.

Sin embargo, pareciera que al gobernador, José Ignacio Peralta, le causa más indignación una protesta pacífica de la sociedad civil que decidió utilizar bolsas de plástico rellenadas en forma de cuerpos mortajados para reflejar la realidad de la inseguridad que se vive en Colima, y para ser escuchados; que los desastrosos resultados de su secretario de Seguridad Pública, Contralmirante Francisco Javier Castaño Suarez, que pareciera más haber venido de vacaciones con sus cuates de parranda que a trabajar, ya que desde su llegada en agosto del 2016, los únicos resultados que ha dado, son de miedo, primeros lugares a nivel nacional en homicidios, notas periodísticas en diarios internacionales del terror y la barbarie que se vive en la entidad, y ahora un nivel 4 de alerta máxima emitido por Estados Unidos para no visitar el estado, esto aunado a los cientos de ejecutados, robos, desaparecidos, secuestros, extorsiones, que se han cometido desde su arribo como titular de seguridad pública, razón que debería de ser suficiente para que fuera sustituido.

Pero los insignificantes resultados del secretario de Seguridad Pública, que han colocado a Colima en las llamas del infierno, parecieran no haber incomodado ni despertado de la modorra al mandatario estatal, como lo hizo Martha Zepeda, contra la que inmediatamente los cómplices del silencio desataron una campaña mediática para descalificarla por la sui géneris protesta que hizo al exterior de Casa de Gobierno con sus bolsas de plástico, que en otro contexto no habrían significado más que basura, pero en esta ocasión ver la realidad que viven los colimenses de cerca, le provocó al gobernador y a los priistas indignación y psicosis.

Sin duda, José Ignacio Peralta, debe de dejar de tratar la inseguridad y la violencia como una cuestión de percepción, nos queda claro que su realidad es muy distinta a la que viven y sufren los ciudadanos; pero si en verdad quiere que el tema de seguridad se trate con seriedad y responsabilidad, y no se lucre política y electoralmente como lo hizo él en su campaña con el “Vas a vivir feliz, ¡Seguro¡”, primero lo tiene que hacer él, mostrando voluntad política, moral y ética, pero sobre todo aceptando que la inseguridad y la violencia no se combaten con ocurrencias ni con alcohólicos.

#ColimaSinLeyNiGobierno


miguelinosan@yahoo.com.mx

Miguel Ángel Sánchez Romero

¡ANÚNCIATE AQUÍ!

54.158.52.166