COLABORACIONES

Campañas navideñas

Diciembre 13, 2017


Ante el virtual inicio de las campañas electorales, disfrazadas de destape y registro de precandidatos a la Presidencia de la República, no queda más que encomendarnos a la Virgen de Guadalupe o al santo de devoción predilecto, para tener la serenidad y paciencia de soportar a los miles de políticos que andarán tras uno de los más de 3 mil 600 cargos de elección popular que estarán en disputa el próximo año, donde no solo se espera una reñida contienda entre los principales partidos políticos y sus candidatos, sino que se prevé que las campañas sean violentas, agresivas, pero sobre todo con más descalificativos y guerra sucia que propuestas para solucionar los problemas del país, estados y municipios.

Sin duda, la elección del 2018 será una de las más complicadas de la historia, en primer lugar por la inconformidad y desencanto de la población hacia sus políticos y gobernantes, que no han sabido dar solución a las necesidades y demandas de la población, además de los atropellos y abusos de los que han sido víctimas por las malas decisiones tomadas por ejecutivos y legislativos, que más que beneficiar a la población la han hundido, desgarrando el tejido social y haciendo más profunda la brecha de la desigualdad y marginación, lo que sin duda tendrá un alto costo político-electoral para los partidos tradicionales que a pesar de lo que puedan decir de sus candidatos, al final mantienen sus mismos esquemas.

Sin embargo, por otra parte en el proceso electoral del que ahora somos testigos, en el que exenten altas probabilidades de que por primera vez participen candidatos independientes a la primera magistratura del país y algunas otras posiciones locales y federales, además de que después de varias décadas viviremos la reelección de alcaldes y legisladores; hace a esta elección aún más compleja, no solo para los ciudadanos que tendrán un abanico de posibilidades para elegir, sino para los árbitros de la elección que tendrá que poner orden y aplicar la Ley por igual, a candidatos y partidos, si quiere evitar que el proceso se le salga de las manos, lo que no está lejos de suceder, si el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Institutos Electorales estatales (IEE), no dejan de lado su protagonismo y sumisión a los Ejecutivo y actúan con imparcialidad y responsabilidad, de lo contrario esto podría detonar un estallido social.

Sin duda, las campañas navideñas y la efervescencia político–electoral que se ha vivido en las últimas semanas, nos dejan en claro que la elección del próximo año será la más complicada de la historia reciente de México, ya que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no está dispuesto a salir de los Pinos, pero tampoco a permitir que Andrés Manuel López Obrador llegue a ser Presidente; mientras que los Partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), con su llamado Frente por México evidentemente le apuestan a ser el tercero el discordia y al igual que el PRI, a no dejar que AMLO gane la elección; pero la alianza entre el PAN, PRD y MC, corre el riesgo de ser contraproducente ya que los métodos de elección de candidatos federales ha generado mucha inconformidad entre los militantes de esos partidos sobre todo en los de Acción Nacional que ya buscan alternativas; por su parte el papel que jugaran los candidatos independientes quizá sea decisivo para la contienda electoral y para el futuro de Morena que se enfrenta a una alianza defecto entre el PRI y el PAN, que harán todo lo que este en sus manos, para evitar que el tabasqueño se alce con el triunfo.

Miguel Ángel Sánchez Romero

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