COLABORACIONES

Campañas de contraste

Septiembre 07, 2017



Estamos a solo dos días de que el proceso electoral federal dé inicio, a partir de ya, escucharemos y leeremos a través de las distintas plataformas de cada medio de comunicación así como de distintos actores políticos, noticias, acusaciones y en menor grado propuestas serias y programas concretos que resulten atractivos para los electores.
Aquí vale la pena detenernos un poco y reflexionar cómo creemos y cómo queremos que se desarrollen las campañas venideras, seguramente no observaremos cambios en comparación con las pasadas, en donde el común denominador de las mismas será la denostación en todas sus expresiones.
Los defensores de las campañas de contrastes o de confrontación, basan sus argumentos en el comparativo que se pueda realizar entre un actor y otro de acuerdo a su desempeño en el sector público.
El más férreo defensor de este tipo de estrategias, es el español nacionalizado mexicano Antonio Sola, quien considera a las campañas de contraste como necesarias para la democracia, porque desde su punto de vista permite conocer a profundidad a los candidatos.
En ese entendido, bienvenidas las campañas de contraste, siempre y cuando nos ofrezcan esquemas responsables de comparación, en donde no se dé pie a acciones sucias que denigren a candidatos y candidatas.
Desde mi punto de vista, interpreto que este tipo de tácticas promueven una evaluación entre los aspirantes de acuerdo con resultados obtenidos con anterioridad en el ejercicio de sus funciones como servidores públicos, que no deben pasar de ser campañas de contraste para convertirse en campañas negras, porque estas últimas están orientadas a calumniar o bien a ventilar asuntos privados de los actores políticos.
Si la manera de conducirse en su vida privada un candidato no interfiere o no perjudica el ejercicio de sus funciones, no debe ser motivo de escarnio público, sobre todo en lo que concierne a preferencias y aficiones sexuales de los y las contendientes.

Mi Óptica

Como ciudadanos tenemos la obligación de exigir a todos los partidos o a las alianzas, que nos ofrezcan campañas atractivas, programas de gobiernos responsables y a los candidatos que asuman compromisos reales que de ser favorecidos con el voto puedan cumplir.

Por cierto

Una campaña atractiva debe hacerse con inteligencia, y si vamos a pedirles que el proselitismo se efectúe de manera diferente, lo menos que podemos exigir es que si la estrategia a utilizar sea la de contrastes, se realice en un marco de respeto a aquellos que disputarán a lo largo y ancho del país más de 3 mil cargos de elección popular o de representación proporcional y que cada acusación, sea sustentada con pruebas y no con simples rumores.
Ojalá que disminuya de manera considerable el asistencialismo, y que no cambies tu voto por dádivas electoreras.

JESUS MARTÍNEZ

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