COLABORACIONES

CRISIS DE IDENTIDAD PARTIDARIA

Marzo 24, 2017

(G8 INDEPENDIENTE)

José Luís Santana Ochoa

De cara a las elecciones locales y federales concurrentes de 2018, priistas y panistas porteños sufren una crisis de identidad, quizá los primeros en mayor grado que los segundos porque llevan ya unos catorce años sin saber si sus líderes los llevan o los traen, si van o si vienen, si son gavilanes o palomas, melones o sandias, respaldando candidatos que cambian de camisa según la ocasión. Tan confundidos han vivido desde el año 2003 que ya no se guían por los colores y las siglas del PRI, ni del PAN, sino por la figura política en turno a quien siguen hacia donde tenga a bien determinar llevarlos.
Ante la que los cachorros tricolores ven como inevitable alianza PVEM-PRI que para la disputa de la alcaldía de Manzanillo 2018-2021 en torno a la figura del dos veces alcalde de Manzanillo y diputado federal verde ecologista, Virgilio Mendosa Amezcua, como candidato, embravecidos, han hecho sonar sus cornetas y tambores de guerra llamando a la sublevación en su contra al grito de “el PRI de Manzanillo es de los priistas porteños, no de Virgilio Mendosa Amezcua”. Incluso hasta rola tienen ya en la que resaltan la bravura y combatividad de su campeón el dirigente municipal del PRI-Manzanillo Rubén Álamo Navarro.
A RAN le cantan sus fans que le gusta tener retos y contrincantes y ganar, lo que dicen sabe hacer muy bien. También entonan loas en contra de los vividores de la política que no lo van a impresionar “ni con poses ni con amenazas ni con guerritas de lodo”, todo un campeón al que no le importa “peso, tamaño o cantidad de contrincantes”, justo lo que los alicaídos priistas porteños creen necesitar para recuperar aunque sean un poco de la dignidad política perdida en cinco elecciones municipales consecutivas.
El problema con la actitud belicosa de los defensores del supuesto priismo puro de Manzanillo es que pueden pasarse de tueste y generar con ella una brecha, agravios y malquerencias, con su muy probable candidato PVEM-PRI a presidente de Manzanillo 2018-2021, Virgilio Mendosa Amezcua, que a la hora de su nominación como tal les resulten muy costosos de subsanar. Es entendible que los priistas alamistas quieran diferenciarse ante los electores manzanillenses del jefe de jefes del bastión político porteño, pero deben ser más cuidados y no quemar cohetes de más porque más pronto de lo que piensan les llegará el tiempo de recoger las varas.
El reciente miércoles ciudadano conjunto entre la alcaldesa legalmente panista de Manzanillo, Gabriela Benavides Cobos; y el gobernador priista José Ignacio Peralta, que resultó de antología, vino a confundir aún más a priistas y panistas. A los primeros porque en su momento creyeron que tenían el respaldo del primer priista del estado para liberarse de la tutela del primer aliado político de la Gabriela Benavides Cobos; a los segundos porque ven en ello la ratificación de la alianza entre el PRI y un ala del panismo porteño afín a los primos Peralta. Definitivamente, fue un miércoles ciudadano porteño prianista o panpriista digno de comentar en una próxima entrega.
No es con una guerra santa anti-virigilista como los priistas de Manzanillo van a recuperen la dignidad, el honor y el orgullo perdidos por tanta farsa política y electoral que le han hecho repreentar en los casi últimos tres lustros, sino por la vía del desempeño de un auténtico rol como partido de oposición ante el gobierno municipal formalmente panista al que deben señalarle las fallas, omisiones y carencias habidas y por haber que desde su óptica vean, así como plantearle las demandas de la militancia tricolor. Todavía están a tiempo de cambiar sus baterías del blanco personal en que han convertido a Mendosa Amezcua al institucional que representa la administración municipal panista de Manzanillo encabezada por Gabriela Benavides Cobos. Hay que ver si José Ignacio les permite dar tal cambiazo.
EL ACABO
• El planteamiento de la disputa de la alcaldía de Manzanillo 2018-2021 entre el aspirante “vestido de verde”, Virgilio Mendosa Amezcua, y el “despertador de las conciencias y del letargo político de los priistas porteños”, Rubén Álamo Navarro, es contrario al espíritu aliancista PRI-PVEM.
• Lo que sí es probable es que ambos se enfrenten cara a cara, cuerpo a cuerpo, abanderados por siglas y colores alternativos o por la vía de las candidaturas independientes.
• A Rubén y a Virgilio habría que gritarles “no se peleen, agarren piedras y dense bien.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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