COLABORACIONES

CEMIC Y CORRUPCIÓN

Octubre 02, 2017

Para nadie es un secreto que buena parte de la obra pública en el estado se la reparten a discreción y a placer los mandones de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Colima (CMIC), tanto los que formalmente están al frente de ella como los “ex” presidentes que tras bambalinas manejan en beneficio de sus propias constructoras el lucrativo negocio de la asignación de la misma, quedándose siempre con la tajada del león y dejando a la mayoría de pequeños y medianos constructores afiliados a la misma, como el perro del carnicero. La máxima porfirista “
”Tenemos mecanismos internos para aportar información a través del observatorio de la construcción que va a poder informar a la sociedad cómo se están comportando en realidad los procesos de la licitación pública”, declara muy ufano el Presidente de CMIC Colima, Jorge Morales, para luego anunciar la formación de una comisión anticorrupción cuyos integrantes les hacen un exhorto a las autoridades locales que licitan obra pública “para que sus procesos sigan apegados a la normatividad vigente y sean limpios” .
Así, por un lado, Morales afirma que todo está rechinando de limpio y hace votos porque la vida siga igual, pero en el desplegado que publicó a mediados de septiembre anterior acusa, sin aportar nombres ni datos precisos, que “empresas afiliadas a CMIC-Colima han sido víctimas de actos de corrupción por quienes licitan obras públicas”. Ahora sí que Don Jorge como declara una cosa declara otra cosa, cualquier parecido con la Chimoltrufia es pura coincidencia.
“No tenemos compromiso con ninguna persona o institución, somos libres en el actuar”, presume el representante oficial de la franquicia CMIC en Colima, el mismo que no se atreve a señalar a los funcionarios peraltistas que han estado haciendo lodo con los “entres, moches, comisiones o retornos” sobre los contratos de obra pública, y que han regresado del desempleo a Eduardo Gutiérrez Navarrete por su probada experiencia en tales malas artes obtenida a su paso por la Dirección de Obras Públicas del H. Ayuntamiento de Tecomán cuando lo presidió Gustavo Alberto Vázquez Montes, la Secretaría de Desarrollo Urbano en el silveriato y en el anguianato el Instituto Colimense de Infraestructura Física Educativa, a donde José Ignacio Peralta lo ha metido por la puerta grande para que le recaude lo que por derecho divino le corresponde, tarea esta que nunca jamás allí realizó el ahora Director de CIAPACOV, Heliodoro Langarica Muñoz.
Morales dizque se asusta de “los actos de corrupción de quienes licitan obras públicas”, pero loco de contento le da la más cordial bienvenida al campeón de todos ellos, el gustavista-siverista-anguiaista y ahora nacho peraltista, Eduardo Gutiérrez Navarrete, cuyo nombramiento considera “Un merecido reconocimiento a su trayectoria y buenos resultados obtenidos en sus encomiendas como servidor público”. ¡No pos sí¡ Como él lo purifica santificado está para seguir en la danza de la corrupción institucionalizada.
La prensa nachoperalta@gmail.com que tanto ha fustigado a los nefastos exgobernadores priistas Jesús Silverio Cavazos Ceballos y Mario Anguiano Moreno, grandes amigos ambos de los últimos expresidentes de la CMIC con quienes por cierto hicieron negocios en grande, enmudeció ante el nombramiento expedido por su patrón José Ignacio a favor de quien porta orgulloso las medallas de la construcción de la Rotonda de las y los Colimenses Ilustres, y la concesión fraudulenta de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, entre otras grandes transas.
La integración de Eduardo Gutiérrez Navarrete al gabinetazo peraltista, que no llega solo sino acompañado de su mozo de estribos Álvaro Mata Rodríguez, es una prueba más de que la condena al corrupto pasado anguinsta-siverista ha sido puro cuento y de que al final del día unos y oros, todos, se tapan con la misma cobija tricolor de la corrupción. ¿O no?
EL ACABO
• Los constructores ajenos al grupúsculo que controla en la CMIC Colima el acceso a la obra pública están como el “pobre del pobre que al cielo no va, lo chingan aquí y lo chingan allá”. De ellos sus directivos sólo quieren sus cuotas y sus votos para retener a toda costa el poder de partir, recompartir y quedarse con las mejores porciones del pastel de la obra pública.
• Aún hay más en el tema de la CMIC y la corrupción en la desaseada asignación de obra pública en el estado.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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