COLABORACIONES

ACLARAR PARADAS

Agosto 04, 2017

Son munchas cuestiones las que debe aclarar de una buena vez el tele- gobernador de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez, no solamente “la situación del Secretario General de Gobierno Arnoldo Ochoa González, ya que a través de diversos medios de comunicación se ha hecho público que éste no aprobó los exámenes de control y confianza que aplica el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)”, como se lo está exigiendo públicamente el diputado Luís Humberto Ladino Ochoa, coordinador del Grupo Parlamentario de Acción Nacional (GPPAN), convencido de que “ante la grave ola de inseguridad que atraviesa el Estado de Colima, el Gobernador Ignacio Peralta debe de aclarar la situación del Secretario General de Gobierno Arnoldo Ochoa González, ya que a través de diversos medios de comunicación se ha hecho público que éste no aprobó los exámenes de control y confianza que aplica el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)”.
Los colimenses tienen derecho a saber si el cliente frecuenta del analista periodístico porteño, Javier Montes Camarena, aprobó o no el examen sicológico o el toxicológico o el socioeconómico o el de intereses o el de mentiras y verdades, o si de plano tronó los cuatro, pero también José Ignacio les debe aclarar sin excusa ni pretexto su marcada preferencia por sus amigos fuereños para llenar los cargos de primer nivel en su muy cuestionada administración, habiendo cuadros locales para dar y prestar, ya sea que busque en ellos capacidad para desempeñarse como funcionarios al servicio de la gente o de cómplices en la corrupción que supera ya la registrada en los primeros dos años de los nefastos gobiernos de Jesús Silverio Cavazos Ceballos y Mario Anguiano Moreno.
A José Ignacio y a Don Arnoldo ya se les hizo bolas el engrudo, se enredaron al contradecirse, al brincar a tontas y a locas en suelo tan parejo, pues mientras el primero jura y perjura desconocer los resultados de la ‘basculeada’ que le dieron al segundo, mismos que todavía está esperando sentadito para no cansarse, el interfecto niega haberse sometido al polígrafo y demás instrumentos de evaluación en la “actual administración”, y que hace seis años si fue evaluado y lo aprobó. “No pos’ sí ¡
Cierto es que, como demanda Ladino Ochoa, “tanto el Secretario General de Gobierno como todos los funcionarios que intervienen en aspectos de seguridad deberán cumplir con los más altos estándares de confiabilidad para poder desempañar esta labor que hoy en día es primordial para la ciudadanía colimense, declaró el líder del GPPAN”, pero igualmente vital para los colimenses es que el mismo José Ignacio que les prometió seguridad y felicidad, no solape más la corrupción en su Secretaría de Salud y Bienestar Social donde el titular de la misma, Ignacio Federico Villaseñor Ruiz, empoderó como Director Administrativo a José Julián Martínez Barrera, par de aretes que le están pegando con saña inaudita al presupuesto en perjuicio de la calidad y la cobertura de los servicios médicos que debiera recibir la población, sin que haya entidad fiscalizadora alguna que frene sus trapacerías.
JIP no entiende que tan grave es la violencia desatada en el estado por el crimen organizado como la corrupción en la SS y BS que también mata al dislocar en sus hospitales y consultorios la atención debida a los problemas de salud de los colimenses que la requieren. Tanto pecan los que matan la vaca: Federico Villaseñor Ruiz y José Julián Martínez Barrera, como quienes le agarran las patas: Carlos Noriega García y la Secretaría General de la Sección 30 del Sindicato de la Secretaría de Salud, María Dolores González Meza, que lleva ya muchos años tapándose con la misma cobija de la corrupción de bata blanca.
Como todas las transas que Villaseñor Ruiz y Martínez Barrera vienen haciendo con proveedores de su confianza terminan por reflejarse en los flujos de efectivo cuyas cuentas pasan por la Secretaría de Planeación y Finanzas a cargo de Carlos Noriega García, también a este funcionario que es su familiar político debe investigar a la voz de ya José Ignacio, al menos que entre ellos haya connivencia como se sospecha. A propósito, también Carlitos comparte con Nachito la preferencia por los fuereños, pues desde la ciudad de México trajo recientemente a su nuevo Director de Auditoría Fiscal.
Por temor a la reacción furibunda de su tío el editor, José Ignacio no destituye a Arnoldo, y éste carece de lo que se necesita para irse lejos por su propio pie con su desentonada música. En lugar de ahuecar el ala como debiera, recurre a los nachoculumnistas@gmail.com, meroliconachoperalta@gmail.com y a los medios de comunicación que subsidia el gobierno del estado, para que lo defiendan de los “ataques” que según él vienen directamente de Jorge Luís Preciado Rodríguez, el que odiado enemigo que siempre les embona.
EL ACABO
• Como José Ignacio ya agotó el pretexto de adjudicarles todos los males de Micaela a los nefastos gobiernos de Jesús Silverio Cavazos y Mario Anguiano Moreno, no le queda de otra que hacer un rosario de cambios en su incompetente gabinete, empezando por el explicablemente todavía Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González.
• Nada personal en contra de Don Arnoldo, mucho menos a favor, pero por dignidad debe irse ipso facto de donde no pertenece hacia la tierra de nunca jamás.
Columnista#G8 Independiente.

JOSÉ LUIS SANTANA OCHOA

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