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COLABORACIONES

2017, nada que presumir

Diciembre 27, 2017


Miguel Ángel Sánchez Romero


El balance de resultados obtenidos por la administración encabezada por José Ignacio Peralta, durante el 2017, ha sido negativo y totalmente desastroso en todos los ámbitos de gobierno desde el político, económico, social, seguridad, salud, educativo hasta el cultural y de medio ambiente, donde simplemente ha habido más publicidad y culto a la imagen del ejecutivo, que beneficios para la población.

El año que está por concluir, no solamente será el año más violento de la historia de Colima, de acuerdo a las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de algunas otras organizaciones civiles que han documentado el aumento de inseguridad que tuvo la entidad durante el 2017, sino que a diferencia de otros sexenios, el estado ha dejado de ser el lugar en se podía transitar sin miedo por sus calles, ahora el temor y la incertidumbre se ha apoderado de la población que espera no quedar en medio del fuego cruzado de un enfrentamientos entre grupos delictivos, o que su casa o automóvil no sea robado mientras va a trabajar o van a la escuela; empero, lo peor pareciera no ser la inseguridad a la que se ha enfrentado la sociedad, sino a la indiferencia de las autoridades que parece no impórtale en lo absoluto lo que sucede en las calles.

Sin embargo, la violencia e inseguridad no fue lo único a lo que se tuvieron que enfrentar durante el 2017 los colimenses, sino también a los efectos generados por las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno Federal, las cuales más que beneficiar, como lo prometió en su momento el Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto, resultaron contraproducentes para la sociedad, que tuvo que hacer frente al aumento desmedido de los hidrocarburos que desencadenó un alza generalizada de productos y servicios, atentando directamente contra la economía de todas familias, las cuales en respuesta recibieron un ridículo aumento al salario mínimo, que no compensaba ni el aumento al transporte público, mucho menos para cubrir las necesidades básicas de gran parte de la población que bajo estas circunstancias se ve obligada a recurrir a otras fuentes de ingresos, legales e ilegales, para solventar sus gastos.

Sin duda, el 2017 para los colimenses no ha sido nada halagador, ya que fue un año con más lagrimas que resultados; sin embargo en el 2018 tendrán la oportunidad de cobrar cuentas y corregir el camino, solo esperemos que no vuelvan a caer en la trampa que cada tres o seis años les tiendes los políticos anquilosados que buscan seguir viviendo del erario público; por lo que es momento de que no se dejen engañar por esos políticos sin escrúpulos que solo buscan el beneficio personal y de grupos, como los que ahora dicen gobernar Colima.


“A mis amigos y lectores les deseo salud, amor y prosperidad para el año 2018 que está por comenzar”.




miguelinosan@yahoo.com.mx

Miguel Ángel Sánchez Romero

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