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COLABORACIONES

¿A quién inundamos? ¡Primero a los pobres!

Noviembre 17, 2020


17 de noviembre de 2020





FRANCISCO RODRÍGUEZ






Verdad de Perogrullo: La inestabilidad emocional es casi emblemática en los pacientes afectados por el síndrome llamado borderline. Los acosan la depresión, la compulsión y la ansiedad a todas horas. No tienen un humor básico, no pueden controlarse porque son hiperactivos, incontenibles, pesimistas, alegres a ratos, cínicos y deprimidos, con una sola condición neurológica: que sea todo eso, pero al mismo tiempo.

Los sentimientos destructivos ocupan sus vacíos existenciales. No hay tregua para la sensatez. El peligro casi siempre comienza a primera hora de la mañana. Constantemente emiten su grito de guerra: O estás conmigo o contra mí. Si me equivoco, tú eres el responsable.

El afectado niega cualquier relación con lo fallido. Genera la sensación en la comunidad de constituir o prometer un éxito descomunal, pero como siente la incomprensión de los demás ante sus alcances, inmediatamente procede a defraudar a quienes confiaron en él. Es a la vez suspicaz e ingenuo en extremo.

Es frecuente que sufran apegos intensos, pero tormentosos, con personas a quienes idealizan mediante admiración o amor, pero esos mismos sentimientos pueden tornarse de repente en descalificaciones y desprecios, enojos y disgustos. Y eso se transmite también a la plaza pública.



En sólo dos años ya han causado demasiados estropicios



El padecimiento borderline ha tenido un rápido avance en todo el mundo. Se ha confirmado que esta enfermedad ya es dos o tres veces más frecuente que todos los tipos de bulimia, anorexia y esquizofrenia. Y puede llegar a convertirse en una endemia que azote el mundo con fiereza.

Aquí, en el rancho grande, los más conspicuos de los borderline ya han causado en poco tiempo demasiados estropicios, a velocidad turbo. Amenazan con el uso indiscriminado y brutal de las Fuerzas Armadas para disminuir sus peligros y adversarios personales, que a estas alturas del partido son casi todos, al mismo tiempo que puede olvidársele qué investidura ostenta.

Para aumentar el número de sus allegados y fans, es capaz de ordenar toda suerte de corruptelas, odios, intolerancias e insensateces, siempre y cuando los favorecidos por las decisiones le cumplan con su apego en todo tiempo y lugar. El fanatismo de sus huestes está confirmado.



Lucha para detener el saqueo, la ambición y la intolerancia



Y así, explican los especialistas, aunque es intolerante a la separación, el sujeto atormentado tiende a hacer demandas a los demás, pues los culpa de todas las causas de los fracasos, aunque él los haya ordenado. El borderline niega cualquier relación con el fracaso, pues él tiene siempre otros protocolos que lo exoneran.

Frente a la gran crisis que padecemos, el imperio de la razón es necesario, pero nunca suficiente. La razón tiene que estar apoyada por una auténtica renovación ideológica que encabece luchas de liberación de varios rangos, sustentadas por gobiernos populares en alianza fuerte con sociedades patrióticas.

De esa manera, y sólo de ésa, detendremos el saqueo, la ambición y la intolerancia. Los tiempos de la lucha ya se adelantaron. Hoy tenemos que enfrentar el miedo y la indolencia con mecanismos nuevos y ágiles.



Les pasó por encima la oportunidad de dar el paso histórico



Y es que el equipo gobernante no está a la altura de las circunstancias de México ni del entorno mundial. Por no haber tenido las agallas ni los conocimientos para aprovechar la coyuntura internacional de desarrollar un gobierno con rostro popular. Se han dejado atrapar por la desidia, el enemigo natural de toda impronta benéfica.

Unos por incompetencia, otros por intereses ilegítimos, y otros simplemente por miedo a perder la chamba. Los rebasó, les pasó por encima la gran oportunidad que tuvimos los mexicanos‎ de dar el paso histórico del nuevo siglo. Ya no tienen para dónde hacerse. Resultaron buenos patroncitos, pero malos subalternos. No saben dar ni pedir.



Como mozalbetes, no saben qué hace ante la desesperación



Las inundaciones en el sureste, provocadas por desfogues inopinados e insulsos de las presas hidráulicas y por las tormentas estacionales, desnudaron todas sus miserias, todos sus desplantes. Se han llegado a ver como una pandilla de mozalbetes sin saber qué hacer ante la desesperación y el aquelarre.

Sus conductas, atrevidas y mendaces, descubren bajo sus personitas sujetos al mando mal equipados e ignorantes. Sin saber cómo explicar la falta de dinero que sustrajeron para necesidades menores, o por caprichos de desaparecer aparentemente todo lo que tiene que ver con los manejos del pasado.

La corrupción, según ellos, los incapaces, tiene la culpa de todo lo que sucede. La población sabe que no. Todo es un producto macabro de la falta de preparación y previsión para manejar los accidentes geográficos inherentes a un país de estas características, que según ellos conocían a fondo. Todo ha sido un engaño modito borderline.

¿No cree usted?





Índice Flamígero: Este último fin de semana, en un sobrevuelo por las áreas inundadas de Tabasco, López Obrador explicó que la zona baja de la entidad se perjudicó por las inundaciones, pero que ya reciben ayuda. "Tuvimos que optar entre inconvenientes: no inundar Villahermosa y (que) el agua saliera por las zonas bajas. Desde luego se perjudicó a los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión", explicó.





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Francisco Rodríguez

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