COLABORACIONES

¿TANTO PARA ESO?

Diciembre 18, 2017



La horrenda estatua es una burla para el presidente De la Madrid, pero abona a una ilusión política.



Adalberto Carvajal


Basta revisar las cuentas públicas para constatar que la infraestructura de gobierno resulta siempre, proporcionalmente, más cara que la obra civil. Y no debiera ser así pues, cuando construye, el particular lo hace a escala menor y no suele –a menos que se trate de grandes proyectos– concursar el contrato para la edificación de un inmueble.
El Gobierno, en cambio, por ley debe licitar una obra para encomendársela al contratista que ofrezca el precio más bajo. Y esta puja es posible, en parte, gracias a las compras de materiales en volumen o que ya ha venido amortizando el costo de maquinaria.
El sector público, por lo demás, está obligado a aprovechar al máximo los recursos financieros. Hacer más con menos, como se dice. Tampoco puede despilfarrar los dineros en caprichos porque la obra que realiza persigue el interés colectivo. Y aunque ha sido un vicio de los gobernantes, no deberían éstos emprender proyectos faraónicos.
Ocho millones 300 mil pesos es un costo elevado para una estatua del presidente Miguel de la Madrid Hurtado. No vamos a entrar en discusiones acerca de si el primero y único mandatario nacional nacido en Colima se merece este reconocimiento, o respecto a si permite el gasto la grave situación económica por la que, de acuerdo al discurso oficial, atraviesa el gobierno de Colima. Lo que el colimense ha venido criticando desde que se develó la escultura de bronce es que su precio resulta excesivo, tratándose de una estatua ¡tan fea!
Que la sola pieza se haya llevado poco más de cinco millones 800 mil pesos de los presupuestado, no logra distraer al respetable de una obviedad: el resto del dinero invertido es mucho para una explanada que no tiene más elementos que la plancha de concreto.
Debemos suponer que los autores de la escultura son artistas de cierto renombre y que lo estamos pagando es la firma. ¿Neta?, como dicen los chavos. ¿Valió la pena pagarles tanto dinero por una estatua que ofende la memoria del presidente al mostrarlo como un personaje deforme cuando, ciertamente en sus mejores años, justo al llegar a la Presidencia de la República, don Miguel era un hombre apuesto?
No, este mono no enriquece la estatuaria de la zona metropolitana de Colima, donde coexisten piezas de diferentes estilos y muy variadas calidades, desde el imponente Rey de Coliman hasta el modesto pero muy digno Manuel Álvarez, pasando por todos los respetables próceres de la avenida Camino Real, para llegar al zapatita de El Costeño. En el irreconocible presidente De la Madrid, el bronce no consigue ennoblecer una figura que ha sido modelada con torpeza.

PROMESA CUMPLIDA:
En las redes sociales leí que este monumento se lo habían prometido a la familia De la Madrid en la administración de Mario Anguiano, cuando el gobierno estatal










El apellido de su difunta madre, Adriana Sánchez de la Madrid, evidencia un parentesco entre el actual gobernador de Colima y el presidente de México, por el lado de doña Amalia, su abuela materna. Consanguinidad que Nacho Peralta reconoció en la polémica entrevista con el conductor de Fernando del Colado, en Milenio Televisión.
En la estrategia para ocupar un espacio en el eventual gabinete de Meade, donde se espera que itamistas como JIPS tengan un lugar más destacado al que tuvieron en el equipo de gobierno de Peña Nieto, el gobernador de Colima no sólo exhibe sus credenciales neoliberales (impulsando, entre otras cosas, una ley de pensiones que podría haber esperado a otro momento en el que no tuviera tan altos costos político-electorales para el PRI) sino que también enfatiza su pertenencia a la dinastía De la Madrid.

LE GANÓ A LA DIANA:
Que le hagan una estatua tan fea a MMH tiene algo de justicia poética:
Hace años, el propietario de la Organización Editorial Mexicana, Mario Vázquez Raña, le obsequió al ex presidente de la Madrid una mala copia de la Diana Cazadora.
Don Miguel, que seguramente no pensaba instalarla en el jardín de su casa, la regaló al pueblo de Colima y acabaron colocándola en la esquina de Benito Juárez y Niños Héroes, en Villa de Álvarez, a la sombra de la imponente antena de la entonces emisora XEBCO, cuya señal había destinado el gobierno federal a la tierra del mandatario que creo el Instituto Mexicano de la Radio.
El alcalde Alfonso Rolón sentó la mona sobre un pedestal, improvisado con un tramo de tubería para drenaje profundo. Y para acabar de economizar, el munícipe en persona participó en la revoltura para mezclar el concreto que recubre la plazoleta que hoy es un referente urbano en la Villa.
Pensábamos que La Diana era la figura más horrenda de la estatuaria colimense, hasta que develaron la efigie de don Miguel. Escultura que, como en aquella película de El Héroe Desconocido, parecen haber armado con el cuerpo de un personaje anónimo al que le pusieron la cabeza (fundida a una escala diferente) de un señor que nos dicen es el presidente De la Madrid.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en el sitio web: carvajalberber.com y sus redes sociales.

ADALBERTO CARVAJAL

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