COLABORACIONES

¿NUEVA ESCUELA DE MEDICINA?

Agosto 15, 2017

Los jóvenes que aspiran a estudiar la carrera de Medicina tienen dos opciones en la región: la universidad pública de Colima y la de Guadalajara que, en su Centro Universitario del Sur (CUSur) en Ciudad Guzmán, Jalisco, tiene ingresos cada semestre y se ha convertido en una alternativa para los colimenses que no consiguen entrar a la UdeC por falta de cupo.

Hace unos días se anunció la apertura de la licenciatura en Medicina en el Instituto José Martí, un plantel que si bien forma parte de la estrategia educativa del Partido del Trabajo (que incluye los buscados centros de desarrollo infantil y un bachillerato) funciona –según sus detractores –como un negocio particular de Joel Padilla, comisario político del PT en la entidad.

Que Padilla sea el franquiciatario del partido de la estrella en la entidad, determina el éxito relativo o el fracaso del José Martí. El PT ha conseguido año tras año, con base en la movilización de sus huestes, financiamiento para sus cendis Tierra y Libertad (que no deben ser confundidos con los servicios de atención maternal y preescolar que la Secretaría de Educación brinda a los hijos de las maestras y trabajadoras del sector).

En contraste, los dirigentes de ese partido aseguran que en diversas ocasiones las autoridades han frenado proyectos de educación media y especialmente del nivel superior, por tratarse de una fuerza opositora y de izquierda.

En efecto, el PT formó parte del movimiento progresista, coalición de izquierda o la alianza opositora en turno, durante las elecciones presidenciales que ha enfrentado. Y ya anunciaron que para 2018 irán nuevamente con Andrés Manuel López Obrador.

Pero en Colima, en este sexenio, el PT es partido gobernante. Durante la elección que cuenta, la extraordinaria de 2016, el Partido del Trabajo postuló a José Ignacio Peralta Sánchez a la gubernatura junto con el PRI, el Verde y Nueva Alianza.

Hasta antes de esos comicios, la adhesión coyuntural del PT a los programas de gobierno se daba en el trabajo legislativo: con su voto para apoyar determinadas iniciativas del Ejecutivo y, fundamentalmente, con su aprobación de la cuenta pública.

En más de una ocasión los diputados petistas, al fijar su posición en la entrega del informe de gobierno, condicionaron abiertamente su voto a la cesión de mayor presupuesto público para los cendis Tierra y Libertad.

Ser partido gobernante podría explicar también por qué obtuvo un reconocimiento de validez oficial de estudios, de carácter estatal, para su licenciatura en Medicina, luego que en sus intentos anteriores por conseguir el Revoe se los habían negado.

ME HUBIERAS DICHO ANTES:

Por lo menos en la experiencia más conocida, una generación de aspirantes a médicos inició sus estudios en el José Martí con la promesa de que antes de terminar ellos la carrera el Instituto ya habría conseguido el reconocimiento oficial.

No pudieron, ya se sabe, y a esos jóvenes finalmente les dieron la opción de titularse como fisioterapeutas, al ser jurídicamente imposible reconocerles el grado de licenciatura en alguna de las ciencias de la salud. Lo que provocó que algunos de esos egresados demandaran a su alma mater por fraude.

En ese entonces, los padres de familia le reprocharon al gobierno del estado, encabezado por Mario Anguiano, haber avalado semejante oferta educativa, cuando las autoridades locales estaban ciertas de que jamás conseguirían el verdadero Revoe, que es el que otorga la autoridad federal.

Y en esta ocasión podría ocurrir lo mismo a los estudiantes que iniciaron la licenciatura. Tienen un Revoe estatal pero todo indica que terminarán negándoles el que cuenta, el federal.

Para que la Secretaría de Educación Pública (SEP) otorgue el Revoe federal, es necesaria la aprobación de la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos en Salud (CIFRHS), y si ésta no da su visto bueno (Vo.Bo.) el reconocimiento de validez no se aprueba.

En Colima, el director de Educación en Salud dio el Vo.Bo., aduciendo que el José Martí reúne todos los requisitos, y con ese visto bueno se otorgó el Revoe estatal.

Pese a contar con ese Vo.Bo., se les dio ese reconocimiento local a una escuela de Medicina cuando seguramente a nivel nacional la CIFRHS lo va a vetar. Y aun suponiendo que esos muchachos lograran terminar el programa académico, al término de sus estudios la SEP no les va a conceder cédula profesional si el José Martí no cuenta con el verdadero Revoe.

¿DÓNDE PRACTICARÁN LOS NIÑOS?

El problema es que tampoco van a recibir a esos futuros médicos en ninguna institución. Por ley, el médico general tiene que estar avalado por el Consejo Nacional de Certificación en Medicina General (CNCMG). Sin ese requisito, no hay posibilidad alguna de ejercer libremente la Medicina ni lograr una plaza en el sistema de salud.

Además, las instituciones del Sector Salud, obviamente, no les van a facilitar “campos clínicos” para sus prácticas. Aunque los directivos del José Martí ya dijeron que no los necesitan porque van a producir lo que llaman un “médico preventivo”, término que probablemente ellos inventaron y que pese a ser políticamente correcto no corresponde a la estructura de la medicina profesional.

Es una obviedad decir que la tendencia de la medicina es a ser preventiva, y no solo curativa. Prevenir las enfermedades es la tarea de los médicos que brindan atención de primer nivel, y ya se hace. En México, el 85 por ciento de los casos se resuelven en el Centro de Salud, el resto de los enfermos va a hospitales generales y, en contados casos, a una instalación de alta especialidad.

El Revoe estatal por lo pronto le permitió al José Martí abrir sus puertas a 60 alumnos en Medicina. Y eso que la autoridad local sólo les autorizó 30 plazas.

Los muchachos pagaron 500 pesos por el derecho a presentar examen de admisión, y 3,500 pesos más por presentarlo. Y la colegiatura mensual es de 5 mil pesos, aunque ya declaró Joel Padilla que, como no salen los gastos, la van a tener que elevar.

La apertura de la carrera en el José Martí pone en jaque a la Facultad de Medicina de la UdeC, que eventualmente recibirá solicitudes de esos estudiantes para que les sean revalidados sus estudios si el Revoe federal, como supone toda la comunidad médica en Colima, no se otorga a la escuela del PT.

Como gobernador, Mario Anguiano presionó para que la Universidad aceptara a los destripados del José Martí y la máxima casa de estudios los rechazó.

Que tres médicos hayan sido rectores sucesivamente, fortaleció la postura de la UdeC en contra de liberar los requisitos para formar médicos en Colima.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en el sitio web CARVAJALBERBER: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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