COLABORACIONES

¿NACHO DE PANZAZO?, ¡DE PANZAZO CAYÓ AOG!

Mayo 09, 2017

“Ejecutivo de panzazo; Secretario reprobado”, es como debió decir el titular del Ecos que muestra la desesperación de Arnoldo Ochoa por mantenerse en el puesto.

Ya se vio para qué quería Arnoldo Ochoa el Ecos de la Costa: para ‘en caso de necesidad’.

Y la necesidad debe ser mucha cuando recurre a la primera plana del decano de la prensa colimense para tratar de sostenerse en el cargo de secretario general de Gobierno, siendo que entre la clase política ya se da el relevo como un hecho.

Ochoa González hace valer su insólito papel como editor de periódicos para afianzar su débil posición política. En los corrillos ya no se discute si Arnoldo se va del gabinete (se menciona como posibilidad que lo acomoden en Educación), sino las circunstancias por las cuáles no se ha dado el cambio en la Secretaría General de Gobierno.

Y una de esas circunstancias es la presión política que podría ejercer desde el Ecos (y El Correo de Manzanillo), habida cuenta que no tiene más el apoyo de su antiguo amigo Héctor Sánchez de la Madrid, propietario del Diario de Colima y tío del Ejecutivo estatal, a quien seguramente no le gusta que el Güero Ochoa se haya metido al negocio del periodismo y le esté haciendo la competencia tanto en los medios impresos como en los digitales.

Para fortalecerse como responsable de la política interior, Arnoldo Ochoa elige curiosamente golpear a su jefe. Quiere conservar su lugar a costillas del Gobernador del Estado. Aunque lo más fácil sería simplemente hacer el trabajo que le encargaron:

¿Me pregunto si el desencuentro de la administración Peralta con los empresarios que demandan subsidio público para “¿Cómo vamos?, Colima”, se habría evitado si el negociador oficial hubiese hecho su chamba de explicarle a los socios de Coparmex que no hay condiciones políticas para que modifique el artículo 41 U-bis de la Ley de Hacienda?

‘Ejecutivo de panzazo; Congreso reprobado’, dice el titular de una nota firmada por Arturo Aguilar Huerta (Ecos de la Costa, lunes 8 de mayo de 2017) en la que presenta los resultados de una encuesta que la Fundación Lo Mejor de Colima solicitó levantar a la empresa Cifras de México para medir la percepción ciudadana de los colimenses con respecto a las autoridades en el primer trimestre de este año.

Afirmando haber entrevistado a tres mil 800 colimenses de indistintos sexo, edad y estrato socioeconómico, entre el 6 y el 12 de abril, en los 10 municipios del estado, la desconocida casa demoscópica reporta que el 20.5% de los encuestados calificaron al gobernador Ignacio Peralta con un seis (en un escala del uno al 10), el 19.7% con siete y el 17.6% con ocho.

Enfatiza el supuesto estudio que el resto de los entrevistados dan al mandatario estatal una calificación reprobatoria. Pero destacan que el secretario general de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, obtuvo una calificación de 6.7%, sin especificar si se trata de un promedio, la media o la calificación máxima.

Esta puntuación la comparte el Güero Ochoa con el secretario de Desarrollo Rural, Agustín Morales Anguiano, y con el director del Instituto de Fomento de Ferias y Exposiciones, Petronilo Vázquez Vuelvas. Sin embargo, aclara que los funcionarios “con peores calificaciones a su desempeño, conocimiento o trato a los ciudadanos” son el secretario de Seguridad Pública, Javier Castaño (5.2); el procurador general de Justicia, Guadalupe Franco Escobar (5.4) y el secretario de Turismo, César Castañeda y Vázquez del Mercado (5.5).

Pasan “de panzazo” también los magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del estado y, en su mayoría, los entrevistados consideran “malo” o “muy malo” el desempeño de los diputados del Congreso local. Los alcaldes, en cambio, todos sacan una calificación por encima del seis.

Después de venderle terror al gobernador Ignacio Peralta y de advertir que el menos repudiado de los secretarios es precisamente Arnoldo Ochoa, titular de una cartera al que otras iniciativas de evaluación (entre ellas la propia ¿Cómo vamos?, Colima) habían adjudicado un cero en el cumplimiento de los compromisos o grado de avance en las metas, la Fundación se cura en salud en cuanto a las verdaderas motivaciones de esta encuesta:

“La Fundación Lo Mejor de Colima tiene el interés de que el resto de la ciudadanía colimense conozca el sentir, al percepción los sentimientos y los anhelos de la mayoría de los habitantes del estado de Colima respecto al desempeño político y administrativo de los gobiernos municipales, estatal y federal en materia de economía, social, jurídica, política, cultura y de sustentabilidad” (sic).

¿CÓMO CALIFICAMOS, COLIMA?

Huelga decir que realizar un estudio con todas estas variables (económica, social, jurídica, política, cultural y ambiental) sería una labor titánica. Por lo demás, ¿cómo cuantificar unidades de medida tales como “sentimientos” y “anhelos”?

La nota alude a cuestiones que suenan más o menos metodológicas (margen de error estadístico y “nivel de confianza” o, mejor dicho, de confiabilidad; y de un “estricto método aleatorio en algunos casos ponderado y en otras sin ponderaciones”), pero no las detalla.

De entrada, no imagino las preguntas que se hicieron para poder extraer semejantes conclusiones sin que presumiblemente se estén induciendo las respuestas.

Con todo, lo que hace sospechar de la honorabilidad de la encuesta es el nombre de quien supuestamente la pagó. Hasta ahora la Fundación Lo Mejor de Colima era conocida por entregar reconocimientos al mérito de ciudadanos en diferentes campos (hace un par de años me honraron con uno de esos testimonios), y por organizar el carnaval de Colima-Villa de Álvarez.

El presidente de la Fundación, Roberto Moreno Béjar, está tan identificado con Ochoa González que muchos lo ubican como colaborador de Arnoldo, por no decir, subordinado. Y hace una semanas dejó la presidencia del Consejo Estatal de Participación Social para la Planeación, sin explicar las causas.

Algunos observadores, empero, encuentran plausible una explicación de la renuncia de Moreno Béjar: el gobernador Peralta le quitó al secretario general de Gobierno el control de la CEPSP, para devolverle ese organismo a la clase empresarial, probablemente como una manera de relajar las tensiones que ha generado su desencuentro con ¿Cómo vamos?, Colima.

En cuanto a la eficacia política de la encuesta, no podemos ignorar que si de algo sabe Nacho Peralta es de instrumentos de medición. A leguas se va a dar cuenta que su “jefe de gabinete” le está queriendo dar gato por liebre.

Mi correo: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.

ADALBERTO CARVAJAL

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