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Enero 23, 2018



Los procesos electorales muestran la flaqueza de las convicciones políticas y nos enseña lo veleidoso que son muchos de los políticos mexicanos, los que solamente actúan en favor de sus intereses personales, aunque tiren por delante su constante retórica de que todo lo hacen por servir al pueblo.

Una y otra vez esos personajes dejan en claro la debilidad humana que deja en claro su negativa para aceptar que existen personas más populares o capacitadas que ellos.

Ejemplos hay de todo tipo, algunos de ellos lograron concretar su propósito, otros más tienen que regresar con las manos vacías, luego de experimentar en otras latitudes.

Es cierto que la regla no aplica para todos, pues algunos de ellos han mostrado que no estaban equivocados y que su popularidad era verdadera, pero otros más se han convertido en saltimbanquis de la política, dejando constancia de que su verdadero propósito es consolidar sus ambiciones personales de poder.

Los reyes del trapecio político en México han sido Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal Ávila.

El primero de ellos aspiró siempre a ser candidato presidencial desde los tiempos en que se le ubicó como uno de los principales aspirantes para suceder a Luis Echeverría Álvarez y no lo consiguió.

Porfirio ha sido presidente nacional de dos partidos, el PRI y el PRD. Ahora no milita en ninguno de ellos. Ya que lo hace en MORENA. Fue candidato presidencial del desaparecido PARM y declinó para unirse a la candidatura de Vicente Fox Quesada, como ahora lo hace con AMLO.

Ricardo Monreal Ávila evitó dar un salto al vacío en esta ocasión, como ya lo había dado en ocasiones anteriores, siempre de manera exitosa, aunque ahora prefirió no hacerlo, con toda y las amenazas de ello.

El exgobernador de Zacatecas quiso ser candidato de MORENA al gobierno de la CDMX y al no alcanzar su propósito fue tentado con la candidatura de la alianza conformada por PAN, PRD y MC, pero supo controlar sus emociones, sabiendo que la candidata sería Alejandra Barrales Magdaleno y sería difícil de arrebatarle la nominación.

Se quedó con su berrinche y dentro de la militancia de MORENA, a la espera del triunfo de AMLO y que le sea compensada su lealtad.

No sucedió así con los tres principales aspirantes presidenciales independientes, los que migraron de sus respectivos partidos, a sabiendas de las pocas posibilidades de convertirse en candidatos.

Jaime Rodríguez Calderón es una de las historias de éxito, ya que renunció a su militancia priista y compitió como candidato independiente al gobierno de Nuevo León y ganó los comicios, convirtiéndose en el primero y único (hasta el momento) gobernante en conseguirlo.

Se comprometió a mantenerse en el cargo los seis años y no buscar la candidatura presidencial, pero su ambición personal lo llevó a romper su promesa y estar ahora a la búsqueda del suficiente respaldo de firmas para competir por la Presidencia de la República.

Margarita Zavala Gómez del Campo se sintió con los atributos necesarios para competir como aspirante presidencial del PAN, donde fue relegada, luego de que ya en otras ocasiones había manifestado interés político por otros cargos.

Primero quiso ser candidata a diputada federal plurinominal y al no conseguirlo le fue ofrecida la candidatura uninominal por el distrito en que vive, lo que rechazó, sabedora de que sus oportunidades de triunfo eran escasas.

Luego anunció su participación en la disputa por la presidencia del partido y tampoco se registró, al considerar que no había condiciones para ello y prefirió dejar el campo libre para Ricardo Anaya Cortés.

Entonces dijo que buscaría la candidatura presidencial de su partido y sin esperar los tiempos para ello, se fue del partido en medio de acusaciones contra la dirigencia nacional y quien, finalmente, resultó el ganador de la nominación.

Ahora busca ser candidata presidencial independiente.

Armando Ríos Piter, fue militante del PRD y como tal ganó una diputación federal y una senaduría y le fue ofrecida la candidatura al gobierno de Guerrero, la que rechazó, consciente de lo difícil que sería el triunfo, luego del desastre de administración que hizo Ángel Aguirre Rivero.

Hoy Ríos Piter siente que está cercano de ser candidato presidencial independiente, respaldado en las firmas que le han otorgado cerca de un millón de ciudadanos.

Dos de las renuncias más recientes de políticos, han sido del PAN. Dos senadores que tiraron su militancia en el partido blanquiazul para abrazar causas distintas.

Primero fue Javier Lozano Alarcón, quien de ser un prominente panista que llegó a ser secretario del Trabajo en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y senador representando a Acción Nacional, les dijo adiós y se unió a la campaña presidencial priista de José Antonio Meade Kuribreña, quien lo convirtió en vocero de la misma.

Lozano ya fue priista en el pasado y perdió en las urnas una diputación federal como candidato por un distrito de Puebla y luego una senaduría como aspirante panista por la misma entidad, aunque le fue compensada con una de primera minoría.

Otra renunciante es Gabriela Cuevas, quien pasó de las filas del panismo a MORENA, en busca de seguir en cargos públicos. Gabriela ya fue diputada local, federal, Jefa Delegacional en Miguel Hidalgo y senadora por Acción Nacional y ahora busca su espacio en MORENA, al ser rechazadas sus aspiraciones para otro cargo de elección popular.

Falta menos de un mes para que terminen las precampañas y se esperan más renuncias de militantes de un partido que buscarán sus espacios en otros, habrá cuántos de ellos muestran que sus convicciones son, simplemente, flexibles.



Email: ramonzurita44@hotmail.com

Ramón Zurita Sahagún

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